ENDEUDAMIENTO PÚBLICO, CORRUPCIÓN Y POBREZA (I). Por el Dr. Luis Iriarte
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El tema de la deuda externa fue- y sigue siendo- un mayúsculo y denigrante hecho político y económico, condicionante de nuestro destino nacional. Desde el primer empréstito de 1824 hasta hoy ha importado una impresionante transferencia de ingresos hacia los países y entidades financieras internacionales, afectando la calidad de vida de generaciones enteras de argentinos. Como dijera Eduardo Galeano, nuestra realidad fue “vivir pagando, morir debiendo”. Desde sus orígenes hasta nuestros días, el endeudamiento público estuvo y está contaminado por el virus corrosivo de la corrupción. Hay que ponerle término a esta decadencia que ya se torna insoportable.
El “modelo productivo” de la década menemista del 90-y que hoy continúa profundizándose en aspectos claves de nuestra economía- estuvo basado en el crecimiento astronómico de la deuda externa como sostén del tipo de cambio y del “1 a 1″ entre el dólar y el peso, la apertura irrestricta de nuestras fronteras económicas que provocó una avalancha de productos importados que provocaron el cierre de nuestras pequeñas y medianas empresas con su secuela horrorosa de desocupación, bajos salarios e inseguridad creciente. Se privatizaron recursos estratégicos no renovables como el petróleo y el gas, que hoy debemos importar a precios siderales de Venezuela y Bolivia. Se vendió YPF con la complicidad del matrimonio Kirchner que entonces gobernaba la provincia de Santa Cruz, desaparecieron empresas nacionales claves como Gas del Estado, Agua y Energía Eléctrica y ENTEL.
Se entregó al capital extranjero la telefonía, la provisión nada menos que de la energía eléctrica y del agua potable. Hasta el espacio radioeléctrico pasó a ser gestionado por el capital privado. Lo más grave políticamente fue que la mayoría de los dirigentes peronistas callaron ante este espectáculo dantesco de un país en remate, evidenciando más amor por el poder y el dinero que por la Patria. Se quedaron con la “marchita” pero perdieron la vergüenza. Perón los descalificaría por “vendepatrias”. Evita los hubiera salivado. Debimos pagar solo por intereses de la deuda pública externa, entre 1991 y 1999 más de 60.000 millones de dólares. Los intereses de la deuda saltaron de 4 mil millones en 1991 a 9 mil millones de dólares anuales en 1999. Sólo hasta el 2010 los argentinos debemos desembolsar unos 30.000 millones de dólares de una deuda pública nacional que hoy- aún con el Indec manoseado-ya supera los 149.800 millones de dólares. El stock de esta deuda creció en los últimos doce meses en 11.533 millones de dólares. Hoy debemos más que en 2001, cuando Argentina declaró la cesación de pagos.
Sin embargo, el Ministro de Economía de la Nación expresó que se va a “profundizar” este modelo, cuyos caracteres más salientes son:
a) Provocar el crecimiento vertiginoso de la deuda externa teniendo como principal prestamista al Presidente de Venezuela, Hugo Chavez, quien como “amigo” nos compra títulos de la deuda pública a un usurario 15% de interés anual en dólares;
b) Agravar el conflicto con el campo entorpeciendo el diálogo con sus representantes;
c) Facilitar por inacción la concentración económica y la extranjerización de las más importantes empresas nacionales;
d) Provocar notoria inseguridad jurídica con el cambio abrupto y antidemocrático de las reglas de juego económicas lo que ocasiona fuga masiva de capitales nacionales a países vecinos;
e) Observar impávido, sin plan alguno, como la inflación devora a pasos agigantados el poder de compra de los asalariados.
La sociedad toda debe tomar conciencia de esta problemática. Las protestas del campo por los intentos del gobierno de confiscarle parte esencial de su renta deben elevar sus miras, exigiendo además de programas sustentables agrícola-ganaderos de mediano y largo plazo, el fin de esta política corrupta del endeudamiento irresponsable. El “tren bala” de 4.000 millones de dólares promovido por la Presidenta Cristina de Kirchner es- por ahora- su última y más inaceptable expresión.
Luis Iriarte, ex candidato a Gobernador del “Frente por la Dignidad”
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