14 octubre 2008

Entrevista a Enrique R. García Hamilton, un “veterano” periodista. Por Horacio Galeana

Publicado en Información General, Tucumán |
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  • Periodismo de Verdad: 14 de octubre de 2008

     

    La entrevista sigue siendo un género periodístico apasionante dice en su edición de hoy www.estoestucumán.com.ar, el portal de noticias de Tony Arnedo  y anuncia que  comienzan la serie con ese modelo  de notas,   con el diálogo que mantuvo  colaborador de ese portal, Horacio Galeana con el ex Director de los diarios “La Gaceta” y “La Tarde”. Enrique R. García Hamilton, conocido por todos como “Harry

     

    Lleva 53 años en el periodismo y no se siente cansado por la profesión. “Sí, me cansaron las actitudes desde el gobierno. “En casi siete años que hice televisión me censuraron dos veces aunque no en forma directa. En el último caso lo llamaron al gerente de ATS desde Casa de Gobierno y le dijeron que no les gustaba el programa de García Hamilton. El directivo les respondió que yo compraba un espacio. Ante esa alternativa, un funcionario de Información Pública le dijo que siga saliendo mi programa pero que ATS me cobre los $ 75.000 que el Gobierno le daba en publicidad al canal de cable. Con Bussi ocurrió algo parecido”.afirma Enrique R. García Hamilton, quien ejerció durante años la dirección del matutino La Gaceta, de la cual aún es accionista y con cuyos directivos mantiene lazos familiares.
    -¿Qué es el periodismo para usted?

    - Creo, que si uno logra ser independiente, cosa que es muy difícil para mucha gente, ser periodista representa una gran responsabilidad frente a la sociedad, es decir informar la verdad de lo que pasa.

    -¿Hay periodismo realmente independiente en el país?

    -Es una pregunta difícil de responder. En el programa que hacemos con mi hija, Luz, “Periodismo de verdad”, es el único caso que conozco que no acepta publicidad oficial. No es que no le dan, no acepta. En otros casos hay siempre un apoyo brindado de una u otra forma. Es muy difícil decir no a un apoyo de este tipo, y para no incluirlos a todos, incide en el 95% de los casos. Es decir que la llamada libertad de prensa no sólo depende de los gobiernos sino de los periodistas.

    -¿Qué logró periodísticamente en su larga trayectoria en La Gaceta y qué quedó en el mundo de los sueños?

    -Uno siempre quiere seguir haciendo más, aunque creo que hice mucho y puedo sentirme satisfecho. Basta ver un ejemplar de La Gaceta anterior a mi gestión y otro cuando ya estaba en la dirección. No sólo trabajé por la incorporación del color y la modificación del formato, es decir lo externo, sino por el cambio del contenido. Creo que transformé a La Gaceta en un diario moderno, siempre pensando que lo que hacía por el diario lo hacía por los ciudadanos.

    -¿Su gestión colaboró para que La Gaceta siga en su pedestal, más allá de las virtudes y defectos que pueda tener y de los distintos intentos que han surgido durante décadas para derrumbarla?

    -Creo que sí, pero La Gaceta está muy firme y no es obra de mi persona o de los que estuvieron antes o después. Desde 1912 está sirviendo a la comunidad. Los diarios tradicionales se han vendido todos: Los Andes de Mendoza, La Capital de Rosario, La Voz del Interior, de Córdoba, y en otras partes como Paraná aparecieron diarios nuevos. A La Gaceta no le afectó un diario nuevo, pasó por momentos muy difíciles (yo no estaba entonces)como en la primera época del peronismo. Incluso vino una comisión de diputados nacionales que estaba encargada de cerrar diarios en el país. Organizó una huelga de canillitas a La Gaceta y ésta era vendida por los estudiantes. Los canillitas vendían El Trópico, que era de la Universidad. Al final terminó cerrándose El Trópico por la cantidad de cosas que encontraron en su redacción y La Gaceta siguió. Durante el gobierno de Juan Bautista Bascary se produjo el famoso asalto a La Gaceta, que produjo muertos y heridos. El diario soportó eso y durante décadas también debió hacer frente a decenas de diarios que aparecieron y terminaron muriendo en el corto o mediano plazo.

    -¿Qué sintió cuando se fue de La Gaceta?

    - Muchas cosas. Primero, me jubilé a los 62 años, aprovechando una ley de jubilaciones. Segundo, sentí la satisfacción de la misión cumplida, y tercero, me quedé con ganas de haber seguido haciendo cosas. Al principio estaba un poco desorientado, porque no sabía que en qué ocuparme ya que lo único que sé hacer es periodismo. Estuve dos o tres años sin hacer nada y después comencé con el periodismo televisivo.

    ¿La Tarde fue un sueño suyo?

     

    Sí. Creo que fue un muy buen “diarito” , aunque con algunos cálculos errados. Aunque su circulación era muy limitada, su impresión se hacía con un equipo de producción y de maquinarias costosísimo. Ahí fue donde se rompieron todas las ecuaciones, pero fue un hecho histórico, porque, además, empezamos un diario sin periodistas, salvo dos o tres jefes. Sacamos un aviso en La Gaceta diciendo: “Necesitamos gente que quiera ser periodista”. Después hicimos innumerables cursos y prácticas durante varios meses. Hoy muchos de esos jóvenes están en La Gaceta o en otros medios.

     

    ¿El diario impreso va a desaparecer?

     

    Muchas gente piensa que los diarios impresos van a desaparecer por la aparición de los diarios electrónicos. Yo no creo. Tienen que ir cambiando y complementarse con los diarios on line. Por ejemplo, con la inclusión de los blogs. Cuando apareció la televisión se decía que la radio iba a desaparecer. Esta no desapareció sino que se transformó totalmente. En Tucumán se transmitía en cadena con emisoras de Buenos Aires, había muchos programas en vivo, y, fundamentalmente, se oía muy mal. Hoy, con la FM, la audición es óptima y la radio es una síntesis de música y noticias al instante. Es como una frase que usamos mucho en periodismo: la radio da la noticia, la televisión la muestra y el diario la explica. Que los diarios siguen fuertes lo explica el hecho de que hace dos o tres años, las 11 fábricas de papel de Canadá (las principales productoras en el mundo) se reunieron para decidir si seguían aumentando la producción de papel para diarios o si empezaban a invertir, en otros sistemas de comunicación. Llegaron a la conclusión de tenían que ampliar las 11 fábricas de papel.

    -¿El periodista debe ser profesional?

    -Estoy en absoluto desacuerdo con las carreras de periodismo, que ya ni siquiera se llaman así sino de Ciencias de la Comunicación. Los planes de estudio no incluyen ni gramática, ni Castellano o Español. No tienen práctica y lo peor es que no tienen salida laboral. El periodista se hace con calle. Cuando estudié periodismo en la Universidad de Columbia, EEUU, empezaba la época en que se reemplazaba a los periodistas históricos por gente egresada de la Universidad. Eso no anduvo y volvieron a contratar a viejos jefes de redacción y, además, reemplazaron a los periodistas profesionales. Al periodista que hacía policiales lo reemplazaban por un abogado penalista, asesorado por un viejo jefe de redacción que le enseñaba a hacer periodísticamente eso, con absoluto conocimiento del tema. Así como un médico o un abogado recién recibidos tienen obligación de hacer años de práctica, la misma exigencia debe ser para los periodistas o mayor aún. Yo empecé haciendo periodismo desde muy abajo y tuve jefes como Mario Rodríguez que era un maestro, con verdadera cultura periodística. Sentí admiración por él en la redacción y cuando comíamos o tomábamos una copa después de terminar la edición, todos juntos, jefes, empleados y obreros.

    -¿Qué hecho le impactó más en su carrera periodística?

    -Estar presente durante el bombardeo de Plaza de Mayo. Cruzar ese famoso paseo cubierto de cadáveres fue algo impresionante. Además era la primera vez que presenciaba un tiroteo y que veía muertos. A metros de donde estaba, pasó una persona y le pegó un tiro en la cabeza a otra con una escopeta. Ese hecho me quedó en un primer plano, por siempre.

    -¿Qué gran personaje le permitió conocer el periodismo?

    -De una manera impensada pude conocer al hombre más importante del mundo en ese momento: el presidente de EEUU, John F. Kennedy, una semana antes de que lo asesinen en Dallas. En noviembre de 1963, unos 12 estudiantes latinoamericanos de los cursos de periodismo de la Universidad de Columbia visitábamos la Casa Blanca, cuando de repente una persona habló con nuestro profesor y le dijo que el Presidente quería saludar a los jóvenes de Latinoamérica. Me quedaron grabadas para siempre varias imágenes y detalles. No nos pidieron jamás un documento y cuando llegamos a la secretaría privada nos dijeron que el Presidente se disculpaba por demorarse 20 minutos. Antes de entrar a la reunión con Kennedy llegó el vicepresidente, Lyndon Johnson (que venía de una gira por Africa) … y nos hicieron pasar primero a nosotros. Me impactó la sencillez de Kennedy, su juventud (aparentaba 20 años menos de los 46 que tenía entonces). Parecía un chico y totalmente humano, sin apariencia alguna de su cargo. Cuando nos saludó tenía un pedacito de papel higiénico pegado en la mejilla y con toda la naturalidad del mundo nos explicó que se lo había pesto porque se había cortado al afeitarse. A poco de entrar a saludarlo nos dijo: “que lindo día, vayamos a caminar un poco por el jardín”. Nos tomó del brazo, a mi y a otro estudiante. Cuando me llegó el turno (estaba convenida una pregunta política por estudiante) le pedí su opinión sobre lo que estaba pasando en la Argentina, sin mencionarle que Arturo Illia asumía la presidencia al día siguiente. Con mucha soltura y conocimiento de causa me contestó: “Espero que esta vez tengan algo más de suerte”. Ese día, Kennedy se fue a una reunión en Miami y luego a Texas, para encontrarse con la muerte.

    -¿A quién le hubiese gustado entrevistar?

    A Perón. Había mucho para hablar con Perón, a calzón quitado. Mi deseo no era hacerle un reportaje periodístico, sino que me explique por qué él era así. Me atraía su carisma. Creo que fue el personaje más importante de la política argentina durante el siglo pasado. Yo no fui peronista pero me hubiese gustado conocer la intimidad de Perón.

     

    Fuente: www.estoestucuman.com.ar


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    Esta noticia fue publicada el Martes, octubre 14th, 2008 a las 14:58 bajo la sección Información General, Tucumán. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

    There is currently una respuesta to “Entrevista a Enrique R. García Hamilton, un “veterano” periodista. Por Horacio Galeana”

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    1. 1 On octubre 15th, 2008, Nora Cossio said:

      Me encanta el reportaje a Harry ya que muestra realmente su alma de periodista diciendo verdades que siempren se esconden y no se reconocen. Los avisos de los periodicos o de los programas de Tv no dejan pensar por uno mismo, hoy hay wque comer yogurt mañana omega 6 y asi sucesivamente y todos seguimos igual
      Saludos y felicitaciones a Harry

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