7 abril 2009

EL APOSTOL SANTO TOMÁS – DÍDIMO-. Por el Dr. Jorge Aragón

Publicado en Opinión |
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  • Periodismo de Verdad: 7 de abril de 2009

    Nuestro Señor Jesucristo reunió a doce para que fueran sus apóstoles. Entre esos doce, tres se llamaban Judas, nombre muy común en la época.

     

    Pero como los nombres deben servir para discriminar a unos de otros y un mismo nombre iguala, no discrimina, se los ha conocido a uno como Judas Iscariote, ya que era de Iscaria, Judas Tadeo otro, que es nuestro San Judas; y al otro Judas, como tenía un hermano mellizo, le dijeron así, Mellizo. En la lengua hebrea o aramea que empleaban, no se dice mellizo como decimos nosotros; la palabra de ellos era tomás. Así que le dijeron Tomás. En toda el Asia Menor el griego era la lengua de la cultura (y es así que buena parte del Nuevo Testamento se escribió en griego) de modo que al apodo lo tradujeron: Dídimo, que es la forma griega de decir mellizo. Pasó el latín a ser la lengua oficial de la Iglesia y podría haberse vuelto a traducir, decirle Gemellus, pero se prefirió seguir usando las formas aramea y griega del apodo, Santo Tomás o San Dídimo, lo mismo da.

    Esta es la explicación de por qué a Santo Tomás muchas veces, desde hace siglos, se le dice San Dídimo, sin que en este nombre tenga nadísima que ver con la palabra dedo. ¡Nada! Dídimo y dedo no tienen ninguna conexión entre sí. Una vez resucitado Nuestro Señor, lo anoticiaron a Santo Tomás de la resurrección y él, aunque santo, no creyó. Dijo que para creer debería meter su dedo en los agujeros dejados por los clavos y su mano en la herida del costado. Recién creería. Ocho días después Jesús se les apareció en un lugar en que estaba Tomás; y como el Señor sabía lo que Tomás había andado diciendo, lo invitó, que fuera a meter su dedo en los agujeros de los clavos y su mano en el costado; le ofreció las heridas para que verificara. Tomás, que evidentemente era desconfiado pero no era bestia como para no creer a pesar de estar viendo, cayó de rodillas y lo adoró: “¡Señor mío y Dios Mío!”. El Señor le dijo: bienaventurados los que sin ver, creen. La buena ventura divina no lo alcanzaba al desconfiado que había precisado ver para recién creer. Pero con ver le bastó. No necesitó meter los dedos en las heridas, como se le ha ocurrido a muchos historiadores. Y vaya y pase: supongamos que en algún momento de descuido que las escrituras no han registrado al mellizo se le ocurriera meter sus dedos para verificar: lo que hiciera con sus dedos no tiene nada, pero nadísima que ver con la palabra Dídimo.

    DR. JORGE B. LOBO ARAGON

    jorgeloboaragon@hotmail.com

    jorgeloboaragon@gmail.com

     


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    Esta noticia fue publicada el Martes, abril 7th, 2009 a las 16:50 bajo la sección Opinión. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

    There are currently 2 respuestas to “EL APOSTOL SANTO TOMÁS – DÍDIMO-. Por el Dr. Jorge Aragón”

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    1. 1 On abril 8th, 2009, Anibal Perpetua said:

      Encantador relato que ilustra con frescura y resalta con galanura la importancia de la fe, que es justamente la certeza de lo que no se espera, la convicción de lo que no se ve.-

    2. 2 On noviembre 19th, 2012, TINY said:

      HOLA NO ENTENDI SI DIDIMO ES MELLIZO DE JESUS O DE TOMAS ME PODRIA EXPLICar por favor

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