A TODO O NADA. Por Richard Leslie Ramsay
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“Juego a todo o nada” se transformó en la constante del ex (ex?) presidente Néstor Kirchner. Sus gambetas a lo que establece la Justicia para imponer sus deseos parecen no tener límites. Quienes lo creían acabado, comienzan a preocuparse porque parece renacer de entre sus propias cenizas, tal el ave Fénix.
Esto es posible, debido a la falta de coherencia y de desprendimiento de la oposición, que abre brechas importantes para el partido gobernante, que no sólo aprovecha las debilidades ajenas sino que las promueve con presiones y dinero. Las dudas que imperan entre los aún K, no terminan de definir para qué lado se inclinará la balanza. La estafa moral de llevar a Daniel Scioli en la misma lista con Néstor Kirchner, tendría que obligar a la población a extremar sus preferencias a la hora de elegir los candidatos, ya que lo que debiera ser natural y lógico, que un elegido termine su mandato en la responsabilidad para lo que fue votado, termine siendo la excepción a la regla.
Se interpreta el sí de Scioli, como otra gambeta de los K. Si gana pide licencia o renuncia para continuar en la gobernación, pero su cometido ya estaría cumplido.
La muerte del ex presidente Raúl Alfonsín, más acá o más allá del vacío que dejará en sus familiares y amigos, dejó un mensaje al gobierno de Néstor y Cristina Kirchner: la gente está harta de la corrupción y soberbia. La forma de demostrarlo, sin proponérselo, fue durante el acompañamiento a Recoleta, en el que miles de personas no sólo quisieron rendir su homenaje al extinto líder sino que, con su acompañamiento, mostró espontáneamente, sin cacerolas, petardos o bombos, que el pueblo no quiere más gobiernos ostentosos de su poder y omnipotencia. Alfonsín vivió toda su vida en el viejo departamento donde quiso terminar sus días. El doctor Humberto Illia murió pobre. Comparaciones inevitables de la que surge que un chofer se puede convertir en una potencia multimediática, aún siendo testaferro. Intendentes, diputados, senadores K, que se acuestan pobres a la noche y amanecen ricos por la mañana. Una demostración popular que debiera ser motivo para hacer razonar al gobierno si no fue este homenaje póstumo una especie de cacerolazo en orden y en silencio.
El país sigue caminando por la tabla inclinada.
Caída de las importaciones y exportaciones que alcanzan el 50%, la desocupación de locales comerciales y oficinas. Ninguno de los planes anticrisis (heladeras, calefones, bicicletas) logran revertir la situación. La industria automotriz, emblema de crecimiento o caída, hoy se encuentra transitando un muy mal momento.
La inflación imparable. Colegios, prepagas, servicios de luz y gas, insumen mucho más de los aumentos de sueldo que se pudieran otorgar.
La inseguridad está a la orden del día, por ello la presidente sólo se mueve en helicóptero o avión, mientras que los sufrientes ciudadanos ya no tenemos modo de protegernos de este flagelo. El intento del intendente de San Isidro de brindar una pequeña cuota de seguridad instalando una reja divisoria en el lugar más caliente de la villa, que es utilizada por los delincuentes para escapar de la policía o mantener a las víctimas de secuestros express, fue abortada. El muro con reja de unos 600 metros de extensión obligaba al paso a través de dos lugares controlados. La iniciativa contaba con el apoyo de los sufrientes ciudadanos, pero terminó en un escándalo fomentado desde el Ejecutivo para lijar al intendente Posse, hoy distanciado del gobierno K. Ergo, la inseguridad sigue igual y la popularidad del intendente devaluada e estigmatizada, cumpliendo de ese modo uno de los objetivos del gobierno.
Si bien modificar la fecha de las elecciones adelantando la misma al 28 de junio no deja de ser una complicación para la formación de listas de la oposición, también esto puede transformarse en una complicación para el gobierno, toda vez que la presión por el apuro, pueda transformarse en un boomerang con los indecisos. Los peronistas acompañan a otro peronista hasta el cementerio, pero ni entran ni se entierran con él.
El deterioro sufrido por el gobierno en muy pocos meses se asemeja a una metástasis en el cuerpo humano: empezó por la cabeza y si bien baja lentamente, no cesa, y todos los días soporta una pérdida. Innumerables errores que no son registrados por los más sumergidos, pero que quedan en forma indeleble en el resto de la ciudadanía.
Quienes entienden de economía sostienen que lo peor está por llegar. Hacemos votos para que, parafraseando a Bernardo Neustadt, podamos decir “Se equivocó la realidad”.
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