LA EBULLICIÓN DEL PERONISMO. Panorama Político y Económico de la semana por los Doctores Federico Massot y Agustín Monteverde.
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Los imponderables, que siempre deben tenerse en cuenta, aun cuando nadie esté en condiciones de predecirlos, difícilmente se interpongan, esta vez, en la decisión que ya han tomado Néstor Kirchner y Daniel Scioli de presentarse juntos como candidatos a diputados nacionales en las próximas elecciones de junio.
Prácticamente se han juramentado a marchar uno detrás del otro en pos de un triunfo que no pueden dar por descontado y que, en el mejor de los casos, siempre tendrá gusto a poco. Pero otra alternativa no había…
El salto al vacío sin red que deberán afrontar en 60 días tiene, con todo, un significado para el santacruceño, distinto del que tiene para el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Aunque por una elemental razón de concesión política el ex-presidente no reconocerá nunca que su proyecto hegemónico ha quedado hecho añicos y, por lo tanto, que en el 2011 no será de la partida, Kirchner sabe bien dónde está parado. Si acaso llegase a perder a simple pluralidad de sufragios a finales de junio, vería peligrar su estabilidad política. Si, en cambio, aunque perdiese el mayoritario de las cámaras en el Congreso Nacional, obtuviese más votos que de Narváez y Solá, podrá pensar en una retirada ordenada que, de otra manera, será sencillamente imposible.
La apuesta de Scioli resulta diferente. Se allana a ser parte de un fraude escandaloso -hacerse elegir diputado para no asumir su banca- por razones de fuerza mayor y no por ser un vulgar títere del santacruceño. Scioli, desde que asumió la titularidad del poder ejecutivo en la ciudad de La Plata, no ha dejado de pensar en el sillón de Rivadavia. Es consciente de su popularidad y del arrastre que su figura aún tiene en el principal distrito electoral del país. ¿Por qué no creer, entonces, que si obtiene más votos que sus competidores, estará en condiciones de reclamar, en la mesa de los presidenciables del peronismo, un lugar por derecho propio? La condición necesaria para sentarse en aquélla es la misma para él que para Carlos Reutemann, Felipe Solá o cualquier otro de los aspirantes incluido, por supuesto, Mauricio Macri: ganar las elecciones legislativas en sus respectivas provincias. La condición suficiente es que en los dos años que todavía le falta de gestión, la provincia no le estallé en las narices y su imagen termine despedazada.
Scioli, en realidad, no tenía otro camino. Si no le obedecía a Kirchner y éste ganaba solo, sus días en la gobernación hasta el 2011 hubiesen resultado un calvario. Si, inversamente, perdía el santacruceño sin que él lo hubiese acompañado, formando parte de la boleta del FPV, la derrota también lo arrastraría. Conclusión: qué mejor que sumarle al ex-presidente sus votos y poder, así, afrontar el trance comicial con mejores chances.
Cinco semanas antes anunciábamos ésto en la nota “Yo o el caos” que puede leer en periodismo de Verdad (http://www.periodismodeverdad.com.ar/?s=el+caos+o+yo)
En la estrategia de ambos, si bien por diferentes motivos, hay una jugada que piensan hacer en caso de salir primeros: relativizar la pérdida de legisladores y aferrarse al hecho de haber ganado a simple pluralidad de sufragios. Kirchner tratará por todos los medios de comunicación a su alcance de resaltar el hecho de la cantidad de votos obtenidos y no de los diputados y senadores perdidos a expensas de las demás banderías opositoras. Su idea es que los diarios titulen, el 29 a la mañana: ‘Kirchner y Scioli se impusieron en la provincia de Buenos Aires’ o algo por el estilo. Al haber transformado la elección legislativa en un plebiscito, considera que si saca mayor cantidad de sufragios eso le alcanzará para conservar un espacio de maniobra considerable hasta el 2011.
En cuanto a Scioli, su idea de ganar, aunque pierda la mayoría en las cámaras de la provincia, nada tiene que ver con Buenos Aires, sino con la disputa que entablará dentro del peronismo de cara a los comicios presidenciales a substanciarse dentro de dos años. El gobernador podrá soportar la merma en la Legislatura, con la que deberá pactar, si pudiese decir el 29 que él fue el justicialista más votado del país. En lo cual no mentiría, siempre y cuando los clásicos votantes del PJ bonaerense acompañen a los “candidatos testimoniales” sin fugas masivas hacia el otro peronismo que, dicho sea de paso, sigue prendido en la punta de cuanta encuesta seria se conoce.
En efecto, hasta hoy, cuando falta poco menos de dos meses para votar, la alianza forjada por Macri – De Narváez y Solá o está un par de puntos arriba del FPV o un par abajo. Como quiera que sea, existe tal paridad que nadie se anima todavía a predecir un resultado. Todos los encuestadores hablan de un empate técnico y no hay razones de peso para suponer lo contrario en atención al hecho, de momento inmodificable, que el FPV se esta imponiendo en el segundo y tercer cordón del Gran Buenos Aires mientras sus principales adversarios lo hacen en el primero y en el interior.
Más allá de cuanto suceda en esos pagos, el peronismo ha comenzado a moverse desde hace meses luego de la larga hibernación a la que lo sometió el santacruceño. Carlos Reutemann fue taxativo el viernes, en un inequívoco avance presidencialista de cara al 2011: “soy mejor que Kirchner y que Macri”. Para quienes lo consideran un mudo emblemático o un indeciso al estilo De la Rúa, la definición sonó como un martillazo a lo largo y ancho del país. No sólo eso. Esta
claro que, ni bien terminados los comicios, el santafesino, junto a Schiaretti y a Busti, al menos, conformarán una alianza para disputar el poder dentro del PJ.
El peronismo es, a esta altura del año, un volcán a punto de entrar en erupción.
De momento la procesión va por dentro y sólo las declaraciones que se hacen públicas permiten interpretar qué se está desarrollando tras bambalinas. En este orden, la lista de los protagonistas futuros, prestos a dirimir supremacías, es larga y, en general, figuran en ella los conocidos de siempre. Desde Eduardo Duhalde, que ha dicho hace pocos días que este año presidirá el partido, hasta Carlos Menem, que le salió al cruce, no falta ninguno de los gobernadores con alguna aspiración presidencial -por remota que sea- y, por supuesto, aquellos que como Felipe Solá, Carlos Reutemann y Francisco de Narváez, están anotados aunque no tengan funciones ejecutivas que cumplir.
Sería imposible imaginar siquiera cómo se pueden desenvolver las negociaciones entre todos ellos desde julio en adelante. Son tantas las figuras en danza y tan dispar su peso específico y sus aspiraciones, que intentarlo resultaría un esfuerzo baldío. Pero existe, entre todos ellos, un denominador común: saben, sin que nadie deba recordárselo, que el tiempo del silencio o esa paz de los cementerios que caracterizó desde el 2003 al movimiento al cual pertenecen, ha tocado a su fin. En una palabra, dan por terminado el ciclo de Néstor Kirchner al que, ninguno de ellos, ni siquiera Daniel Scioli, estaría dispuesto a acompañar al infierno.
Al mismo tiempo, desde los que aun conservan un diálogo más o menos fluido con el ex- presidente -Das Neves, Gioja, Busti, Urtubey, Capitanich y, desde ya, el gobernador de Buenos Aires- hasta los que no lo pueden ni ver -De la Sota, Puerta, Rodríguez Saa, De Narváez, Solá- pasando por los que habiéndose situado en la vereda de enfrente no lo estigmatizaron -Reutemann- conocen de sobra los peligros que podrían sobrevenir si el fantasma de la ingobernabilidad volviese a recortarse en el horizonte de los argentinos. Esto supone que no se aprovecharán de las desventuras legislativas de los Kirchner -que, es necesario recordarlo, perderán indefectiblemente su mayoría en las cámaras de diputados y senadores- para hacerle la vida imposible.
No soplarán vientos de fronda destituyentes en el peronismo luego de los comicios, a condición, claro, que el santacruceño se allane a barajar y dar de nuevo no sólo en términos del peronismo sino de la dirección del gobierno que, en teoría, encabeza su mujer. Dicho de manera distinta: nadie intentará desestabilizar a un Kirchner derrotado en tanto y en cuanto el derrotado asuma que no es más el dueño y señor del poder en la Argentina. Panorama, el reseñado, que sólo podría modificarse si Kirchner y Scioli unidos perdiesen en junio a simple pluralidad de sufragios y a ello se le agregase la derrota del oficialismo en la Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
Es difícil predecir que sucedería entonces, al margen de las buenas intenciones de los barones justicialistas triunfantes.
Hasta la semana próxima.
Federico Massot
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Baldazo depresivo: se vienen más impuestos
Dos proyectos impositivos amenazan reeditar el feroz impacto depresor sobre la economía del tristemente recordado “impuestazo de Machinea”.
- El gobierno envió al Congreso un proyecto de ley que grava con Impuestos Internos artículos electrónicos de uso común, al tiempo que duplica la alícuota de IVA que pagan esos bienes.
- Se trata de un verdadero impuestazo a la clase media que significarán subas en los precios de más de 30 %.
- Se incluyen artículos tales como celulares, laptops, equipos de aire acondicionado domésticos de hasta de 6.000 calorías y GPS.
- También artefactos de uso casero, como calentadores eléctricos, secadores de pelo, estufas eléctricas y todos los demás “aparatos electrotérmicos de uso doméstico”.
- La tasa para estos bienes es del 20,48 %, aunque la nominal es de 17 %. Ya la pagaban los televisores, radios, grabadores y hornos microondas.
- En cuanto al IVA, se elimina la tasa de imposición reducida al 10,5 % sobre algunos de estos bienes electrónicos, y complementariamente, se dispone la aplicación de la tasa general del tributo a aquellos bienes que pagan Impuestos Internos.
- Esto significa que todos los bienes alcanzados con Impuestos Internos están gravados con una alícuota de de IVA de 21 % y no gozarán más de la actual alícuota reducida de 10,5 %.
- Justifican la medida en la “necesidad de un uso más racional de la energía” por tratarse de bienes que demandan un alto consumo eléctrico.
- En marzo hubo déficit financiero y en abril el rojo podría trasladarse al resultado primario por primer vez en la era K.
- Desechado todo ajuste en el gasto, la decisión oficial es seguir elevando la ya extraordinaria presión tributaria.
- El gobierno también tiene en estudio un proyecto presentado por la CGT para gravar a las empresas que registraron ganancias superiores a 20 % en el último año.
- Se trata del Fondo Empresario Anticrisis (FEA), que constituye un impuesto a la “renta extraordinaria”.
- Para el diputado H. Recalde, autor del proyecto, hay empresas que ganaron “no mucho, sino muchísimo” en plena crisis
- El proyectado gravamen alcanza a aquellas compañías que obtuvieron una rentabilidad superior al 20 % anual.
Otras secciones del Informe
♦ Industria: el INDEC oculta el derrumbe
♦ Preparando el terreno para el manotazo a los depósitos
♦ La sombra chavista se cierne sobre la Argentina
♦ Continúa el avance oficialista sobre grandes empresas privadas
♦ Acelerada fuga de capitales
♦ Las calificadoras advierten sobre el peligro de control de cambios
♦ BCRA: reducido poder de fuego
♦ UIA: proteccionismo, cobardía y amague al G-7
♦ Nueva sentencia contra la confiscación de los ahorros jubilatorios
♦ Las exportaciones agrícolas caerán U$ 12000 MM
♦ Lo dijimos: el comercio con Brasil sigue nominándose en dólares
♦ MERCOSUR: poco de mercado común
♦ Curarse en salud: Colombia y Méjico piden ayuda al FMI
♦ 2010 está jugado
♦ Hacia un nuevo sistema monetario
♦ El patrón oro vuelve a la escena de debate
♦ China compra oro para sus reservas
♦ Los cuatro bancos más seguros de EEUU
Agustín Monteverde
Gentileza del Estudio Massot / Monteverde & Asociados para Periodismo de Verdad
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publicado el mayo 2nd, 2009 a 13:20