31 mayo 2009

El Pro bonaerense no consigue acortar distancias con Kirchner. Por Sergio Crivelli

Publicado en Opinión, Política |
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  • Periodismo de Verdad: 31 de mayo de 2009

    kirchner-todos-lo-abrazan

    En el tramo final de la campaña, el ex presidente mantiene una ventaja clara porque retiene el grueso del voto peronista. Los radicales prefieren a Carrió. Chávez: otro gol en contra.

     

     

    A menos de un mes de las elecciones, Néstor Kirchner mantiene una ventaja en la mayoría de las encuestas (ver Visto y Oído) que no es muy amplia (entre 5 y 7 puntos), pero que parece difícil de descontar por parte de su más próximo seguidor, el candidato de Unión-Pro Francisco de Narváez.

    En un escenario de polarización la diferencia no sería irremontable, pero De Narváez se ha estancado a causa de un deslizamiento de las preferencias opositoras hacia una segunda alternativa, la de Margarita Stolbizer. El tradicional voto radical se vuelca a la boleta patrocinada por Elisa Carrió -que incluye el apellido Alfonsín- y se muestra cada vez menos convencido de la muy “marketinera” opción de “peronismo-posmo” que encarna el macrismo.

    Esta tendencia del electorado se hizo evidente en las últimas semanas y ha tenido repercusión en ambos bandos. Kirchner se muestra mucho menos alterado que hace apenas un mes cada vez que enfrenta los micrófonos. Ya no predica el apocalipsis en caso de un triunfo opositor e insiste -con un tono suave de modulación didáctica- sobre las bondades del “modelo” que labró su fortuna política y que no ha sufrido un daño mayor como alguna vez se temió a causa de la crisis financiera internacional.

    La caída de la actividad y el impacto del desempleo han sido menores a lo esperado, lo que le permitió conservar el grueso del apoyo de la clase baja y media baja del conurbano, cuyo peso es estratégico en la provincia de Buenos Aires. El “modelo” tal como lo heredó de Roberto Lavagna en 2003 ya es inviable, pero nadie se entera porque no hay debate, sólo agravios y chicanas.

    La adhesión perdida por el kirchnerismo en el resto de la sociedad resulta de todas maneras decisiva -entre el 19 y el 15%- y el voto opositor en conjunto suma entre el 50 y el 60%, pero su dispersión juega a favor del ex presidente. La dispersión a la que en los últimos días se añadió la estrategia equivocada del Pro que, según fuentes partidarias, bajo la batuta del consultor Jaime Durán Barbas ha resuelto alejar de la campaña a Felipe Solá y a sus candidatos, encargados de extraer votos de la cantera peronista para debilitar a Kirchner. Esto no está ocurriendo por lo que Macri-De Narváez y los radicales en versión Carrió se disputan el electorado que ya no quiere saber nada del matrimonio “K”, pero el matrimonio “K” sigue conservando la primera minoría.

    Si bien el oficialismo alienta razonablemente la esperanza de sortear una derrota el 28 de junio, el ciclo kirchnerista da, de todas formas, signos de agotamiento. Esto es palpable en su relación con los sectores establecidos. Esta semana la Unión Industrial y posteriormente la asociación que reúne a las empresas más importantes del país arremetieron con declaraciones impensables hace apenas unos meses a propósito de la expropiación de fábricas argentinas en Venezuela y el reclamo “pour la galerie” del Gobierno ante Hugo Chávez.

    En la reacción tardía del “establishment” fabril -que primero fue aliado de un gobierno que le congeló las tarifas de energía y más tarde miró para otro lado cuando la dirigencia agraria se enfrentó en soledad contra la Casa Rosada- hay por lo menos dos motivos. El primero es la alarma ante el avance del Estado sobre el sector privado.

    Cuando los concesionarios de servicios públicos fueron despojados de sus negocios, los empresario nativos callaron. Pero la confiscación de los fondos de las AFJP los inquietó y el ingreso de funcionarios en los directorios vía acciones de la Anses los ha puesto en alerta roja.

    A esto hay que añadir la pérdida de rentabilidad por el retraso cambiario y los aumentos salariales. El reclamo tácito, en verdad, es por una devaluación. De allí que cuando Hugo Chávez, después de expropiar empresas argentinas, le aseguró al presidente Lula que las brasileñas no corrían peligro, el enojo de los hombres de negocio se hizo público. Pero nada pueden hacer los Kirchner en ese terreno, presos de una relación absurda con un personaje bananesco que le causó ya varios dolores de cabeza. “Revoleó” títulos de la deuda argentina a pocas horas de comprarlos, envió fueloil con azufre que provocó protestas, arrastró a Néstor Kirchner a un papelón en la selva para “rescatar” a un rehén de las FARC que ya había sido rescatado y ahora se apropia de compañías de ex amigos del Gobierno argentino. Esto, sin embargo, no puede ser aprovechado por una oposición sin rumbo ni liderazgo, ni alternativa real para ofrecer al electorado.

    Fuente: La Prensa


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    Esta noticia fue publicada el Domingo, mayo 31st, 2009 a las 22:12 bajo la sección Opinión, Política. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

    There is currently una respuesta to “El Pro bonaerense no consigue acortar distancias con Kirchner. Por Sergio Crivelli”

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    1. 1 On junio 1st, 2009, Kirchner said:

      ¿El voto peronista? Con todo respeto, Si Perón estuviera vivo, se hubiera pegado 3 tiros en las bolas.

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