Traición a la Patria. Modelo de inspiración marxista “nacionalizan empresas argentinas”. Por Nélida Rebollo de Montes
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Chávez, presidente de Venezuela hace de la ideología la sustancia misma de la política. En cambio, los sinceros demócratas abominan de todos los despotismos, incluso, de los “progresistas” que arrasan la libertad y la dignidad humana.
El presidente venezolano, acaba de realizar una nueva confiscación enmascarada con la palabra estatización a empresas argentinas que invierten sus capitales en el país venezolano. Lleva más de setenta confiscaciones que él denomina “nacionalización de empresas”.
Las fechorías de ese mandatario latinoamericano son incontables, entre ellas la apropiación de medios de información periodística declarándose enemigo a muerte de la libertad de prensa a la que ha asestado varios golpes mortales sin haberla abolido del todo, gracias a la valiente actitud de jóvenes estudiantes y adultos comprometidos con una vida civilizada.
No extraña a los que entienden que detrás de ese individuo con poder se esconde un verdadero demonio que protagoniza hechos deleznables. Pero lo grave es que ese devorador de la verdad y mentiroso por naturaleza es íntimo amigo de la presidenta Cristina Fernández y del ex presidente Néstor Kirchner en funciones, junto a su cónyuge la primera dama.
Pero es más grave aun, que la jefa de Estado, haya avalado el despojo artero, lesionando la economía de nuestro país que no pasa por un momento medianamente aceptable, puesto que la deuda contraída con su prestador Hugo Chávez es tan excesiva como lo fue la deuda externa, cancelada o medio cancelada al Fondo Monetario Internacional.
Cristina de Kirchner acusó a los propietarios de las empresas argentinas nacionalizadas de haber sacado dinero del país. Olvida que su esposo, ex presidente Kirchner, también ha sacado dinero nuestro del país para llevarlo al extranjero. En honor a la verdad, los confiscados por Chávez han dispuesto lo más aceptable, con dinero propio y no ajeno.
Los poderes extraordinarios concedidos irresponsablemente por los funcionarios del gobierno a la presidenta Fernández de Kirchner han permitido multiplicar el gasto público que, de acuerdo a lo que se registra en estadísticas confiables, la deuda actual del país es casi tan inmensa como la que tuvo con el Fondo Monetario Internacional.
Vivimos aislados del mundo a raíz de que ninguna institución internacional responsable, ni siquiera los empresarios extranjeros confían en la Argentina. De ahí que el presidente prestamista venezolano financie al gobierno con las partidas que necesita y que han venido entrando clandestinamente a nuestro país. Seguramente el pueblo venezolano no conoce el movimiento de dólares que maneja el poder político en su gobierno. Ese compromiso silenciado, le está costando excesivamente caro a la Argentina por los préstamos que le acuerda Chávez, de ahí la injusta actitud de la presidenta de no defender los intereses de la patria.
Repugna que un coro con altas funciones en el ámbito gubernamental repitan disciplinadamente que la medida de nacionalizar sorpresivamente empresas argentinas “corresponde a un país soberano y lo respetan para no inmiscuirse en asuntos internos de otro país”. Después de esta declamación hay derecho a preguntarse ¿Nuestro país no es soberano? No es ociosa la pregunta puesto que Chávez se entromete en la política interna de la Argentina y, además, aportó miles de dólares para que terroristas convocados provocaran un escándalo masivo destruyendo empresas particulares, locales, y de otros países con motivo de la IV Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata en noviembre de 2005 con asistencia de presidentes de varios países, entre ellos los Estados Unidos de Norteamérica, primera potencia del mundo le guste o no le guste a Chávez y a nuestro gobierno.
La Argentina mostró al mundo durante la IV Cumbre de las Américas una imagen decadente, hostil y peligrosa. Con esta intromisión del presidente venezolano degradó el prestigio de la Argentina convertida en escenario de gravísima violencia provocada por extremistas contratados por el presidente venezolano, haciéndonos aparecer como un país primitivo y no civilizado.
Ahora estrenamos otro conflicto con los mismos actores. Chávez ha nacionalizado sorpresivamente en estos días empresas argentinas que invierten en Venezuela confiadas en que un atisbo de democracia les permitiría continuar su millonaria inversión beneficiando así a cientos de miles de trabajadores, malograda por la apetencia nunca satisfecha de chantajistas y bribones políticos.
Chávez en su condición de prestamista aporta con intereses muy elevados, al excesivo gasto público del gobierno argentino. Es en estas circunstancias cuando ambos -prestador y deudor- apelan al descrédito de los que ellos denominan el neoliberalismo, expresión incorrecta puesto que la identificación de lo que quieren condenar se llama liberalismo, sin aditamentos. ¿Y por qué tanta saña en pretender incrustar una tergiversación del liberalismo, en la mente de quienes no se toman el trabajo enriquecedor de saber a ciencia cierta el verdadero significado?
Los chabistas equivocados prefieren culpar de sus desventuras al “neoliberalismo”, mal llamado así, pues basta con decir el liberalismo que concede en su condición de respeto a los derechos individuales; las libertades personales y los procedimientos constitucionales.
Los que practican un modelo de inspiración marxista niegan el derecho de los ciudadanos y no respetan al individuo ni consideran la libertad de prensa como un derecho inviolable a saber la verdad de lo que pasa, incluyendo en su indagación, el derecho a saber cómo administra el gobierno el país donde vive y cuál es la orientación del poder en el gobierno a través de la observación directa y de la rendición de cuentas de nuestros representantes elegidos por el sufragio.
También el derecho a ilustrarse, a ejercer la libertad de crítica propia y de todo aquel, que como el prestigioso escritor Mario Vargas Llosa pueda orientar. Por esa razón fue invitado a participar en el foro “Desafío latinoamericano”, organizado por Cedice.
El escritor Vargas Llosa definió el liberalismo como un sistema filosófico, económico y de acción política, que promueve las libertades civiles y el máximo límite al poder coactivo de los gobiernos sobre las personas; se opone a cualquier forma de despotismo y es la doctrina en la que se fundamentan el gobierno representativo y la democracia parlamentaria.
Agregó el escritor que el liberalismo defiende el desarrollo de las libertades individuales; el progreso de la sociedad; el Estado de Derecho en el que todas las personas, incluyendo aquellas que forman parte del gobierno, estén sometidas al mismo marco mínimo de leyes. Y citó las características principales del liberalismo, entre ellas, el individualismo, que considera a la persona individual como primordial, por encima de todo aspecto social o colectivo; la libertad como un derecho inviolable que se refiere a diversos aspectos: libertad de pensamiento, de expresión, de asociación; libertad de prensa cuyo único límite consiste en la libertad de los demás, y que debe constituir una garantía frente a la intromisión del gobierno en la vida de los individuos; la igualdad entre las personas, entendida únicamente en lo que se refiere a diversos campos jurídicos y políticos. Es decir, para el liberalismo, todos los ciudadanos son iguales ante la ley y para el Estado; el respeto a la propiedad privada como fuente de desarrollo individual y como derecho inalterable que debe ser salvaguardado por la ley y protegido por el Estado.
El liberalismo social defiende la no intromisión del Estado en la conducta privada de los ciudadanos y en sus relaciones sociales, no mercantiles.
El liberalismo económico defiende la no intromisión del Estado en las relaciones comerciales entre los ciudadanos, reduciendo los impuestos a su mínima expresión y eliminando cualquier regulación sobre comercio, producción, etc.
Señaló Vargas Llosa que “Venezuela va camino de convertirse en una segunda Cuba y el otro paso será una Cuba comunista como la Unión Soviética que duró en el poder esclavizador y de aniquilación varias décadas, encarcelando a todo aquel que piensa distinto al gobierno”. Además sostuvo que “Sienten un temor creciente a toda forma de crítica. Quieren gobernar sin oposición destinada a controlar el fiel cumplimiento de la Constitución y las leyes. No lo debemos permitir. Por eso estamos aquí” y agregó que “Los cinco millones de venezolanos que votaron contra Chávez en las última cita con las urnas terminaran por ganar esta difícil batalla; y, Venezuela volverá a ser un país libre y democrático”, sin estar obligado a escuchar el monólogo de adoctrinamiento interminable del locuaz presidente que pretende que todos acepten su verdad absoluta.
El alcalde metropolitano de Caracas no dudó en calificar como dictatorial al gobierno de Hugo Chávez. Advirtió que lamenta que el gobierno de Chávez utilice la fortuna de los venezolanos en subvertir la senda democrática, en vez de combatir la pobreza. Tras la ovación que recibió el alcalde Antonio Ledezma agregó que si bien la lucha por la democracia es de los venezolanos, ésta requiere de la solidaridad internacional.
En un comentario anterior recuerdo que escribí por convicción lo siguiente: “Sólo es liberal, el que respeta los derechos individuales, las libertades personales y los procedimientos constitucionales”. Actualmente en la Argentina reina una corrupción desenfrenada que es hija del totalitarismo y no del liberalismo. Y ante el ataque permanente contra la religión católica hay que recordar que la Argentina no es un estado confesional católico sino una Nación católica.
Los totalitarios destructores, defensores del estatismo y del modelo de inspiración marxista que practican algunos líderes latinoamericanos, miran otro universo que eliminaría a los que piensan diferente al menor amago de disentir con el poder absoluto. Los destructores son los inventores de la violencia maligna y siniestra que toman diferentes formas ya sean con individuos encapuchados y con garrotes en mano, con armas clandestinas presentándose con la imagen de la cobardía del fanatismo, que en realidad son el fruto amargo de ciertas mentes torturadas y torturantes enamorados de una ideología hipócrita y farsante a la que le dan una especie de respetabilidad filosófica.
Son los mismos que confiscan la propiedad privada y odian los mecanismos del mercado al que le atribuyen todos los fracasos. Estos líderes han heredado la reminiscencia del horror que provocaron los Hitler, Mussolini o Stalin, mientras culpan de los males a los hombres bien pensantes y a los países civilizados del mundo que son guardianes de la democracia.
La revolución que nace del odio y la violencia, degenera en tiranía en donde el sometido es el nuevo esclavo cuya misión es servir a las órdenes del que lo humilla. Vive sin derechos, sin libertad, sin felicidad.
Los tiranos como los que tenemos más cercanos Fidel Castro y su hermano Raúl; Chávez y los aprendices de los tiranos como Correa de Ecuador y Morales de Bolivia juzgan a los países según sus ideologías, separando de la historia, la moral.
Debemos preferir siempre los gobiernos que exaltan la personalidad humana y respetan la libertad. “La libertad es el bien que menos se aprecia y la pérdida que más se lamenta”.
Nélida Rebollo de Montes, Profesora y periodista, distinguida con el Premio Benefactora de la Cultura. Ingresó en la Academia Provincial de la Historia con el trabajo titulado “Mujeres de mayo y prácticas electorales de 1816″. Con el voto unánime ingresó a la Sociedad Argentina de Escritores, institución que la distinguió con la “Pluma de Oro”, con la “Faja de Honor” y el “Gran Premio de Honor”. Autora del libro “Nuestro Tiempo y Nuestras Razones”, que incluye artículos de su profesión periodística, afrontando la difícil tarea del comentario instantáneo sobre los acontecimientos que se suceden diariamente. La gente valora en ellos el estudio relevante sobre el presente. El libro figura en las Universidades de Yale, de Columbia y en el catálogo online de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica. Su Ensayo “Rosalía de Castro. Antonio de la Torre : dos testimonios de la pasión poética” fue incluido en la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela de España, en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la Universidad Stony Brook de Nueva York de Estados Unidos de Norteamérica.
Fue galardonada, en 1986, con el premio internacional “Honoris Causa”, otorgado por la Acción Católica Argentina con sede en Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica. En el mismo año, la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA) la premió en el año internacional de la Paz. Fue elegida, en 1990, “Ciudadana Ilustre” de la Municipalidad de la Capital de San Juan y condecorada, en 1994, por el Diario la Razón. El Centro de Artistas Plásticos de San Juan la consagró, en el mismo año, “Benefactora del Arte”. Tres veces premiada, en 1997, 2001 y 2005, por ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina) y, en 1990, con el “Santa Clara de Asís”.
La Dra. Rebecca Ann Bill de la Universidad de Stanford de California, Estados Unidos, contratada por FORES (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia de la República Argentina) consultó como fuente de de información un artículo periodístico de la Profesora Nélida Rebollo de Montes (argentina) titulado “La Suprema Corte de Justicia en la Presidencia de Mitre” y un libro del Dr. Harold J. Berman (estadounidense) de la Universidad de Cambridge y profesor emérito de la Universidad de Harvard. De ambos autores la Dra. Bill utilizó datos para su obra de investigación “Medición de la autonomía judicial. Juzgado Federal de primera instancia en lo penal de la República Argentina”.
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publicado el junio 1st, 2009 a 14:36
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