21 junio 2009

CARTA PÓSTUMA A UN VIEJO AMIGO. Por Rodolfo Windhausen desde los EEUU

Publicado en Cartas al Director, Tucumán |
  • -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
  • Periodismo de Verdad: 21 de junio de 2009

    coche-windhausen  

    Rodolfo Windhausen, periodista argentino radicado en los EEUU nos hace llegar esta carta para su amigo :

    Querido Coché:

    Sentí que debía escribirte estas líneas póstumas porque nuestro diálogo, que llevaba nada menos que 47 años, se había interrumpido abruptamente por esta ocurrencia tuya de marcharte sin aviso.

     

    Querido Coche:
    Me enteré de tu muerte por un mensaje de correo electrónico de un ex colega de LA GACETA. Sentí que debía escribirte estas líneas póstumas porque nuestro diálogo, que llevaba nada menos que 47 años, se había interrumpido abruptamente por esta ocurrencia tuya de marcharte sin aviso, que no por esperada resultaba menos dolorosa, y me dejaría sin oportunidad de repasar un poco este largo diálogo. Como habría dicho “Chuli” Cartier, ese otro entrañable amigo que se nos fue en silencio: “Pero cómo te vas a ir así, tan temprano…”. Porque cuando nos conocimos en la vieja Facultad de Derecho de la Universidad de Tucumán en 1962 (me prestaste unos apuntes de Introducción al Derecho que nunca te devolví), comenzamos una conversación que seguimos a lo largo y ancho del casi medio siglo.

    Me he acordado, por ejemplo, del consejo que me dio la jefa de la sección Alumnos de la Facultad cuando, en 1970, me sugirió que desistiera de reinscribirme porque ya tenía, me dijo, una profesión, que era “escribir, que es lo que le va a permitir ver el mundo”. Acotación que apoyaste en una memorable conversación que tuvimos de trasnoche en el viejo café La Cosechera, en Tucumán. Vendrían luego las notas que me encargaste sobre las repercusiones del cierre de ingenios de 1966 y tu alejamiento de LA GACETA. Decisión esa que cuestionamos algunos de tus colegas en el diario (cuando pedimos tu reincorporación) y que te llevó a fundar el diario “El Pueblo”. Pero de eso no hablo. 

    Lo que sí quería recordar ahora fue que mis comentarios a “La cultura autoritaria” te causaron cierta picazón, pero terminaste por incorporarlos a la edición del libro en México. Se centraban, recuerdo, en que el análisis estaba demasiado circunscripto a la situación de la Argentina de entonces (1989) y carecía de pasos intermedios, como por ejemplo, mencionar la participación del radicalismo en el primer intento de golpe de estado de 1905, episodio que no habías mencionado (tal vez por una omisión involuntaria, quiero creer) lo que implicaba dejar en blanco a los posibles lectores de otras latitudes.

    Tu nobleza, que es siempre la que obliga, fue haber incorporado las críticas a pesar del obvio disgusto que te produjeron. Un ejemplo más de esa probidad moral que caracterizó tu vida.  La madurez, creo ahora, le enseña a uno a ser más objetivo, o por lo menos más imparcial. Luego vinieron las dificultades de los años 70, esa época de gases lacrimógenos y balas de las que preferimos no acordarnos demasiado; tu instalación en Buenos Aires y la mía en Nueva York, donde nos reencontramos para seguir hablando de “cosas de la vida”.

    Nos solidificamos en amistad cuando en 1989 te convertí en mi apoderado legal y en numerosos encuentros ocasionales en una u otra ciudad. Naturalmente, por esa decisión del destino que ha sido que te vayas primero, quedaron deudas impagas y cuentas varias que ya pasaron al “debe de la vida”, como dice el tango. Pienso ahora que no las saldaremos nunca, pero seguramente se habrán amortizado con los otros amigos que te dejé como legado y que, como nuestro querido y apreciable amigo colombiano Enrique Córdoba, no podrán ya contar contigo para entrevistarte o ir a conocer su finca en Lorica. Habremos, en cambio, quedado muchos llorando tu ausencia; o tal vez nos conformaremos con que nos conteste Graciela o tus hijos cuando te llamemos.

    Sé que esta carta no tendrá respuesta, pero sabrás perdonarme “si al evocarte/se me pianta un lagrimón”, como dice aquella melodía de arrabal que nos gustaba citar.

     Mientras espero el reencuentro en la otra vida, recibe el último abrazo de tu amigo y admirador.

    Rodolfo

    Fuente: La Gaceta

    (*) Nota de Redacción: el autor, que fue integrante de la redacción de LA GACETA entre 1970 y 1978, fue amigo de José Ignacio
    García Hamilton entre 1962 y el deceso de éste en junio de 2009.


    Email this post Email this post

    Esta noticia fue publicada el Domingo, junio 21st, 2009 a las 1:39 bajo la sección Cartas al Director, Tucumán. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

    There is currently una respuesta to “CARTA PÓSTUMA A UN VIEJO AMIGO. Por Rodolfo Windhausen desde los EEUU”

    Cúentanos que piensas, déjanos un comentario! Su opinión es valiosa.

    1. 1 On junio 24th, 2009, eduardo windhausen said:

      No puedo mas que compartir estas ultimas lineas de mi hermano Rodolfo a su querido amigo Jose Ignacio. Efectivamente el Coche dejo desparramado sabiduria y amor por todo, en particular dentro de su familia, su sola presencia infundia enseñanza y ni hablar de sus charlas y escritos. Yo pude darle un ultimo adios en el Congreso de la Nacion a este “dipu trucho” como solia autodefinirse jocosamente entre familia y algunos amigos. Gracias Rodolfo por esa linda carta de despedida.

    Deje una respuesta


      • Spanish version English version Germany version
      • French version Portuges version Italian version
        • Artículos más leidos

            • Sin Resultados disponibles
        Suscribirse a
        Periodismo de Verdad
        Correo electrónico:





        --GALERIA LA GRAN VIA-- Loc 36 - S.M. de TUCUMAN