Se modificarán los superpoderes. Por Rafael Bulacio
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La Presidente Cristina de Kirchner anuncio ayer a los legisladores de los bloques oficialistas del Congreso, que ha remitido al Parlamento para su tratamiento, un proyecto de ley que modifica los llamados superpoderes. El Proyecto enviado, limita al 5 % el margen de reasignación de partidas presupuestarias por parte del Jefe de Gabinete de Ministros. Un anuncio que poco o nada cambia una situación que se arrastra desde hace bastante tiempo, porque el margen propuesto no difiere mucho de lo que viene sucediendo durante su gobierno y el de su esposo Néstor, estimado, según las fuentes, entre el 4 y el 6 %. Claro está que los Kirchner, apoyados por un fuerte viento de cola del contexto mundial, se beneficiaron en los años anteriores, de un alto superávit fiscal no presupuestado, fondos que aplicaron a su libre albedrío.
Cristina, al efectuar el anuncio, sostuvo que la ley que propone modificar “dio origen a la fábula de los superpoderes”; que se trata de un “mito”, y que su intención es “clausurar este debate”, porque “es un debate artificial”. “Los superpoderes sí les fueron otorgados al ex ministro Domingo Cavallo en la sesión parlamentaria de 2001”, aclaró la Presidente.
Se confunde Cristina cuando expresa que es un debate artificial, cuando se trata de modificar partidas presupuestarias aprobadas por el Congreso. Cada poder del Estado debe cumplir su rol y es el Congreso el que aprueba el Presupuesto General de Gastos y Recursos de la Nación, un instrumento institucional clave en la fijación de las políticas del Estado. Y es el Congreso también, el encargado de controlar que los recursos haya sido correctamente utilizados. Los llamados superpoderes permitían que el Poder Ejecutivo modificara partidas, las reasignara y empleara recursos al margen de lo fijado por el Parlamento. Sin duda que el debate no es artificial y mucho menos que se “trata de un mito”, hace a la esencia del sistema republicano que atribuye a cada poder del Estado un ámbito propio y atribuciones indelegables.
En las provincias ocurre algo similar, las legislaturas delegan en el Poder Ejecutivo local, funciones que les son constitucionalmente propias. Y los gobernadores, a través de éste mecanismo, actúan discrecionalmente, sin preocuparse mucho por la Ley de Presupuesto. Resulta frecuente observar que son muy pocos los parlamentarios que analizan el Presupuesto que les envía anualmente el Ejecutivo, el que es aprobado sin mayores modificaciones, en algunos casos a libro cerrado, cuando la Legislatura se muestra políticamente incondicional.
Resulta razonable que el hombre común, poco ilustrado en Instrucción Cívica, no sepa bien para qué sirve un Presupuesto y tampoco le importe que sea el Poder Ejecutivo el que asigne partidas o gaste recursos a su arbitrio. Pero en cualquier nación bien evolucionada institucionalmente, el Presupuesto constituye la herramienta básica de políticas que un gobierno propone y el parlamento acepta o corrige. De tal manera que la delegación de facultades propias, por parte del Congreso de la Nación o de las legislaturas provinciales a favor de los poderes ejecutivos, se muestra como una peligrosa fisura del sistema. Respetar celosamente la división de los poderes del Estado es la misión más importante de un buen gobierno.
“Reflexiones sobre la Actualidad” análisis de Rafael Bulacio, irradiado en la fecha por las ondas de Radio del Plata Tucumán, 93,9 Mhz; Millenium Tucumán, 97,7 Mhz; y Spika Tucumán, 89,1Mhz.
Jueves, 30 de Julio de 2009
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