Optativo. Editorial de “La Nueva Provincia”
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Entre las consecuencias más lamentables de la guerra antisubversiva, ocupa un lugar primordial la situación de aquellas personas que resultan ser hijos de desaparecidos, apropiados en su momento por extra familiares, junto a quienes crecieron luego.
Recurrentes dudas sobre sus verdaderos padres, que es como decir su verdadera identidad, cunden una y otra vez a lo largo de sus vidas, y el Estado argentino no les dispensa sino que les debe, a ellos y a sus consanguíneos, el acceso a toda información que le ponga en claro sobre si mismos.
Mas ese derecho no es, como parecen quererlo ciertos activistas de los derechos humanos, irrestricto, y así acaba de sentarlo la Suprema Corte en un fallo. Quienes deseen establecer fidedignamente si este o aquel individuo es o no es, por ejemplo, su nieto, deberán contar con la legal disposición del presunto para que le sean tomadas muestras de sangre o buscar otra forma indirecta de probarlo.























