DESPENALIZACIÓN DE LAS DROGAS. Por el Dr. Jorge Lobo Aragón
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Indudablemente que el consumo abusivo de substancias “tóxicas”, está aumentando vertiginosamente en todos los grupos etarios y en todas las clases sociales, a lo largo y a lo ancho de nuestro país.
Ningún ciudadano ignora esta realidad, excepto nuestros últimos gobiernos que gradualmente fueron reduciendo los presupuestos de los organismo competente y se ha restablecido retorcidamente a la sociedad, una señal de que la gran solución contra el flagelo es la “Despenalización del consumo de drogas”, conteste con el proyecto de una senadora nacional integrante del consejo de la magistratura y ligada al Gobierno vigente y con el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Llama la atención que en un tema de tanta relevancia se haya excluido y omitido las opiniones de los investigadores en el campo de la neurociencia, y de especialistas en drogas que trabajan y conocen vivamente sobre las consecuencias en la biología humana del uso de estas “substancias”, y de las impresiones de médicos psiquiátras expertos en el tema.
¿Puede la población respetar y creer a personas que carecen de antecedentes en la materia, excepto en lo legal y psico-social, en un momento de nuestra historia en el cual las adicciones a las drogas, ya constituyen una epidemia nacional, con severas consecuencias tanto para la salud, como para la seguridad de la población?
Por supuesto que la respuesta es No, pero el gobierno sigue ignorando éste ramalazo que en un futuro inmediato y mediato tendrá consecuencias con costos altísimos.
Al respecto no debemos olvidar lo que desde una concepción política, Sir Winston Churchill enseñaba: “Siempre debemos mirar mapas grandes”.
El fallo del Alto Tribunal pareciera conceder a los jueces el desiderátum de la opción del que consume una droga, es no tratarse por ser un acto o incidente íntimo a recibir una sanción por cometer un acto ilegal cuando el consumo sea interpretado como fuera de esa estructura.
Seguramente ya hubo muchos casos que recibieron condenas injustamente, pero ¿Cuántas personas, especialmente jóvenes, fueron de ésta forma al tratamiento y se rehabilitaron y hoy en día son personas normales e inclusive muchos de ellos se incorporaron al trabajo de rehabilitar adictos a partir de la experiencia que adquirieron durante sus propios tratamientos?
Discordamos en que la corrección se logre despenalizando, pues a mi criterio lo que vamos a conseguir es una mayor banalización de un tema que recalco, ya tiene las características de una epidemia nacional, con el agravante que su implantación significaría además echar por tierra todo el trabajo que desde hace años vienen realizando diferentes organismos estatales y organizaciones no gubernamentales involucrados en la lucha contra otras adicciones como el tabaquismo. Al legitimar fumar marihuana, a mi juicio, se deroga automáticamente la Ley contra el tabaquismo.
Esta breve síntesis de equiparar marihuana con tabaco y otras drogas, tiene el sentido de no soslayar al conocimiento científico y a los argumentos acerca de lo que significan éstas substancias para la salud individual y social.
No comparto de manera alguna de que la despenalización aliviará el trabajo de los jueces y el presupuesto judicial y que la misma tenga sustento legal en el artículo 19 de la Constitución Nacional que dice: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y la moral pública,ni perjudiquen a un tercero están solo reservadas a Dios y exentos de la autoridad de los magistrados”.
Pues bien legitimar de igual forma el uso de cocaína, substancia a la que desde 1994 se sugiere denominar como la “droga de la amoralidad” por sus efectos destructivos sobre el lóbulo frontal del cerebro humano, sede de la ética y la moral y de nuestra capacidad de ser civilizados, convierte a las personas, sobre todo a los más jóvenes en seres asociales lo cual al legitimarlo estamos contradiciendo lo que se enuncia en nuestra Carta Magna.
La Cocaína, especialmente como “pasta básica” es la droga más antisocial de las substancias que conocemos hasta el momento.
La cocaína es el combustible esencial de las conductas que generan el estado de inseguridad que vivimos los argentinos.
El incremento notable en la violencia en su sentido preciso, y en los conductores traspasados, no solo es por el alcohol, es consecuencia de los que conducen “fumados con marihuana” o “tronados con cocaína”.
El suponer que la libertad individual incluye la posibilidad de la autolesión, siempre que no importe un daño a terceros”, es una posición de ciencia ficción. ¿Es que ni siquiera se leen los diarios? ¿No saben lo que ocurre en la noche en un país con personas y jóvenes drogados? ¿Se ignoran la violencia en los “boliches”? ¿Se desconoce de los componentes psicóticos que inducen las autolesiones?
En un debate sobre éste tema realizado en un congreso europeo sobre “legislación y drogas“, ante éste tipo de argumentos, el jefe de Policía de Estocolmo, dijo: “Señores propongo legalizar los asaltos a los bancos porque en todos lados es difícil controlarlos”.
Sabemos, que cuanto mayor es la aspiración del tabaco, más carcinogenético resulta? Pues bien, la marihuana para “uso personal” debe fumarse aspirando profundamente y hasta el final del cigarrillo, e inclusive se desarrollan técnicas para fumar reteniendo el humo en los pulmones para que se absorba mejor. Ese solo movimiento duplica la presencia de hidrocarburos policíclicos y la incorporación masiva de benzopireno, el principal agente del cáncer de pulmón
Me pregunto ¿Era saludable, necesario y barato para el futuro de ésta Nación, despenalizar y, legalizar el consumo de estupefacientes para “uso personal”?.
¿Se han preguntado sobre la cantidad de personas jóvenes y casi niños que presentan descompensaciones psicóticas por los efectos tóxicos que produce la marihuana sobre la química cerebral?
¿Se han informado sobre la acción amotivacional – léase inductora a la manía de esta droga que se permite el consumo? ¿Se conoce sobre los daños que se registran en las funciones cognitivas de los usuarios a nivel concentración, atención, memoria, juicio de realidad, capacidad de discriminar entre realidad interna, o sea la fantasía y la realidad externa?
Debemos recordar que la palabra ADICCIÓN proviene del latín “ADICTUM” y se refiere a la condición de esclavitud. En la antigua Roma cuando una persona no podía pagar una deuda, lo hacía entregando su libertad, pasaba a ser un “ADICTUM”.
EL CONSUMO DE MARIHUANA ES PERDER LA LIBERTAD.
¿Es posible que en pleno siglo XXI ser reinstale la legitimación de la esclavitud?
DR. JORGE B. LOBO ARAGON
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publicado el septiembre 1st, 2009 a 18:41