5 octubre 2009

Mensaje de Juan Domingo Perón al país por la cadena nacional de radiodifusión el dia 21 de Junio de 1973

Publicado en Nacionales |
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  • Periodismo de Verdad: 5 de octubre de 2009

    PERON HABLA  

    Para todos aquellos que se jactan hablando de la “memoria” y a quienes sin embargo las verdades les molestan y tienen una memoria tan parcializada…les enviamos un menaje de Juan Domingo Perón, el fundador del peronismo…

     

     

    Deseo comenzar estas palabras con un sa­ludo muy afectuoso al Pueblo Argentino.

    Llego del otro extremo del mundo con el corazon abierto a una sensibilidad patriotica que solo la larga ausencia y la distancia pueden avivar hasta su punto mas alto. Por eso, al hablar a los ar­gentinos lo hago con el alma a flor de labio y deseo que me escuchen tambien con el mismo estado de animo. 

     

    La situacion del pais es de tal gravedad que nadie puede pensar en una reconstruccion en la­ que no debe participar y colaborar. Este proble­ma como ya lo he dicho muchas veces, o lo arreglamos entre todos los argentinos o no lo arregla nadie. Por eso, deseo hacer un llamado a todos, al fin y al cabo hermanos, para que comencemos a ponernos de acuerdo.

    Una deuda externa que sobrepasa los 6.000 millones de dolares y un  deficit cercano a los tres billones de pesos, acumulados en estos años, no han de cubrirse en meses sino en años. Nadie ha de ser unilateralmente perjudicado, pero tampoco ninguno ha de pretender medrar con el perjuicio o la desgracia ajena. No son estos dias para enriquecerse desaprensivamente, sino para reconstruir la riqueza comun, realizando a una comunidad en la que cada uno tenga la posibilidad de realizarse.

    El Movimiento Justicialista, unido a todas las fuerzas politicas, sociales, economicas y militares que quieran acompañarlo en su cruzada, de liberacion y reconstruccion del pais, jugara su destino dentro de la escala de valores establecida primero la Patria, despues el Movimiento  y luego los  hombres en un gran movimiento nacional y popular que pueda respaldarlo.

    Tenemos una revolucion que realizar, pero para que ella sea valida ha de ser de construccion pacifica y sin que cueste la vida de un solo argentino. No estamos en condiciones de seguir destruyendo frente a un destino preñado de acechanzas y peligros. Es preciso volver a lo que en su hora fue el apotegma de nuestra creacion: “de casa al trabajo y del trabajo a casa”. Solo el trabajo podra redimirnos de los desatinos pasados.

    ORDENEMOS PRIMERO NUESTRAS CABEZAS Y NUESTROS ESPIRITUS. Reorganicemos al pais y dentro de el al Estado que preconcebidamente se ha pretendido destruir y que debemos aspirar a que sea lo mejor que tengamos para corresponder a un pueblo que ha demostrado ser maravilloso Para ello elijamos los mejores hombres, provengan de donde provinieren, acopiemos la mayor cantidad de materia gris, todo juzgado por sus genuinos valores en plenitud y no por subalternos intereses politicos, influencias personales o bastardas concupiscencias.

    Cada argentino ha de recibir una mision en este esfuerzo de conjunto. Esa mision sera sagrada para cada uno y su importancia estara mas que nada en su cumplimiento. En situaciones como la que vivimos, todo puede tener influencia decisiva y asi como los cargos honran al ciudadano, este tambien debe ennoblecer los cargos.

    Si en las Fuerzas Armadas de la Republica, cada ciudadano, de general a soldado, esta dispuesto a morir tanto en defensa de la soberania nacional como del orden constitucional establecido, tarde o temprano han de integrarse al pueblo que ha de esperarlas con los brazos abiertos como se espera a un hermano que retorna al hogar solidario de los argentinos.

    NECESITAMOS UNA PAZ CONSTRUCTIVA SIN LA CUAL PODEMOS SUCUMBIR COMO NACION. Que cada argentino sepa defender esa paz salvadora por todos los medios, y si alguno pretendiera alterarla con cualquier pretexto, que se le opongan millones de pechos y se alcen millones de brazos para sustentarla con los medios que sean. Solo asi podremos cumplir nuestro destino.

    Hay que volver al orden legal y constitucional como unica garantia de libertad y justicia. En la funcion publica no ha de haber cotos cerrados de ninguna clase y el que acepte la responsabilidad ha de exigir la autoridad que necesita para defenderla dignamente. Cuando el deber esta  por medio, los hombres no cuentan sino en la medida en que sirvan mejor a ese deber. La responsabilidad no puede ser patrimonio de los amanuenses.

    Cada argentino, piense como piense y sienta como sienta, tiene el inalienable derecho a vivir en seguridad y pacificamente. El Gobierno tiene la insoslayable  obligacion de asegurarlo. Quien altere este principio de la convivencia, sea de un lado o de otro, sera el enemigo comun que debemos combatir sin tregua, porque no ha de poderse hacer nada en la anarquia que la debilidad provoca o en la lucha que la intolerancia desata.

    Conozco perfectamente lo que esta ocurriendo el pais. Los que crean lo contrario se equivocan. Estamos viviendo las consecuencias de una post-guerra civil que, aunque desarrollada embozadamente no por eso ha dejado de existir. A ello se le suma las perversas intenciones de los factores ocultos que, desde la sombra, trabajan sin cesar tras designios no por inconfesables menos reales.

     Nadie puede pretender que todo esto cese de la noche a la mañana pero todos tenemos el deber ineludible de enfrentar activamente a esos enemigos, si no querernos perecer en el infortunio de nuestra desaprension o incapacidad culposa.

    Pero el Movimiento Justicialista, que tiene una trayectoria y una tradicion, no permanecera  frente a tales intentos y nadie podra cambiarlas a espaldas del Pueblo que las ha afirmado en fecha muy reciente y ante la ciudadania que comprende tambien cual es el camino que mejor conviene a la Nacion Argentina. CADA UNO SERA LO QUE DEBA SER O NO SERA NADA.

    Asi como antes llamamos a nuestros compatriotas en “La Hora del Pueblo”. “El Frente Civico de Liberacion” y “El Frente Justicialista de Liberacion”, para que mancomunando nuestros ideales y nuestros esfuerzos pudieramos pujar por una Argentina mejor, el Justicialismo, que no ha sido nunca ni sectario ni excluyente, llama hoy a todos los argentinos, sin distincion de banderias, para que todos solidariamente nos pongamos en la perentoria tarea de la reconstruccion nacional, sin la cual estaremos todos perdidos. Es preciso llegar asi, y cuanto antes, a una sola clase de argentinos: los que luchan por la salvacion de la Patria, gravemente comprometida en su destino por los enemigos de afuera y de adentro.

    Los Peronistas tenemos que retornar a la conduccion de nuestro Movimiento. Ponerlo en marcha y neutralizar a los que pretenden deformarlo desde abajo o desde arriba. NOSOTROS SOMOS JUSTICIALISTAS.  Levantamos una bandera tan distante de uno como de otro de los im­perialismos dominantes. No creo que haya un argentino que no sepa lo que ello significa. No hay nuevos rotulos que califiquen a nuestra doc­trina ni a nuestra ideologia: SOMOS LO OUE LAS VEINTE VERDADES PERONISTAS DICEN. No es gritando la vida por Peron que se hace Patria, sino MANTENIENDO EL CREDO POR EL CUAL LUCHAMOS.

    Los viejos peronistas lo sabemos. Tampoco lo ignoran nuestros muchachos que levantan nuestras banderas revolucionarias. Los que pretextan lo inconfesable, aunque cubran sus falsos designios con gritos engañosos, o se empeñen peleas descabelladas, no pueden  engañar a nadie. Los que no comparten nuestras premisas, si se subordinan al veredicto de las urnas tienen un camino honesto para seguir en la lucha que ha de ser para el bien y la grandeza de la Patria, no para su desgracia.

    Los que ingenuamente piensan que pueden copar a nuestro Movimiento o tomar el poder que el Pueblo ha reconquistado se equivocan.

    Ninguna simulacion o encubrimiento, por ingeniosos que sean, podran engañar a un pueblo que ha sufrido lo que el nuestro y que esta animado por una firme voluntad de vencer. Por eso, deseo advertir a los que tratan de infiltrarse en los estamentos populares o estatales que por ese camino van mal.

     Asi, aconsejo a todos ellos tomar el unico camino genuinamente nacional: cumplir con nuestro deber de argentinos sin dobleces ni designios inconfesables. Nadie puede ya escapar a la tremenda experiencia que los años y el dolor y los sacrificios han grabado a fuego en nuestras almas y para siempre.

    Tenemos un pais que a pesar de todo no han podido destruir.  Rico en hombres y rico en bienes. Vamos a ordenar el Estado y todo lo que de el dependa que pueda haber sufrido depredaciones y olvidos.  Esa sera la principal tarea del gobierno. El resto lo hara el Pueblo Argentino, que en los años que corren ha demostrado una madurez y una capacidad superior a toda ponderacion.

     En el final de este camino esta la Argentina potencia, plena de prosperidad, con habitantes que puedan gozar del mas alto “standard” de vida, que la tenemos en germen y que solo debemos realizar. Yo quiero ofrecer  mis ultimos años de vida a un logro que es toda mi ambicion.  Solo necesito que los argentinos nos crean y nos ayuden a cumplirla.

    La inoperancia, en los momentos que tenemos que vivir, es un crimen de lesa Patria. Los que estamos en el pais tenemos el deber de producir, por lo menos, lo que consumimos. Esta no es hora de  vagos  ni de inoperantes. Los cientificos, los tecnicos, los artesanos y los obreros que esten fuera del pais deben retornar a el a fin de ayudarnos en la reconstruccion que estamos planificando y que hemos de poner en ejecucion en el menor plazo.

    Finalmente, deseo exhortar a todos mis compañeros peronistas para que, obrando con la mayor grandeza, echen a la espalda los malos recuerdos y se dediquen a pensar en el futuro y en la grandeza de la Patria, que bien puede estar desde ahora en nuestras propias manos y en nuestro propio esfuerzo.

    A los que fueron nuestros adversarios, que acepten la soberania  de pueblo, que es la verdadera soberania, cuando se quiere alejar el fantasma de los vasallajes foraneos, siempre mas  indignos y costosos.

    A los enemigos, embozados, encubiertos o disimulados, les aconsejo que cesen, en sus intentos, porque cuando los pueblos agotan su paciencia suelen hacer tronar el escarmiento.

    Dios nos ayude, si somos capaces de ayudar a Dios. La oportunidad suele pasar muy quedo. ¡Guay de los que carecen de sensibilidad e imaginacion para no percibirla!

    Un grande y cariñoso abrazo para todos mis compañeros, y un saludo afectuoso y lleno de respeto para el resto de los argentinos.


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    Esta noticia fue publicada el Lunes, octubre 5th, 2009 a las 23:42 bajo la sección Nacionales. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

    There are currently 2 respuestas to “Mensaje de Juan Domingo Perón al país por la cadena nacional de radiodifusión el dia 21 de Junio de 1973”

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    1. 1 On octubre 7th, 2009, Marcelo Gerardo Coria said:

      Los dichos de Perón, como los de Martín Fierro, siempre tienen vigencia.- Debemos prestarles atención y aceptarlos.
      Muchas gracias
      Marcelo

    2. 2 On octubre 11th, 2009, Dr. juan schurig Terraf said:

      - Las masas son femeninas.
      - De la casa al trabajo y del trabajo a la casa.
      - A mis cabe-citas negra menos libros y mas trabajo.
      A estos también ?

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