Facilismo educativo o mayor esfuerzo. Por Rafael Bulacio
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Uno de los problemas que requiere urgente solución por parte de las autoridades educativas, y del que deberíamos preocuparnos todos, por sus implicancias sociales, es el de la mala calidad de la enseñanza secundaria.
Año tras año el problema se acrecienta. Con profunda tristeza observamos como los chicos, cuando intentan ingresar a la Universidad, se enfrentan con la dura realidad de que no han recibido los conocimientos esenciales que les posibilite superar las pruebas de admisión o, en su defecto, lo que es más grave aún, cuando el ingreso es irrestricto, avanzar con éxito en el primer año de estudios superiores.
Lejanos están los días en que un Bachiller, un Perito, ó una maestra, terminaban ésta importante etapa de su formación, con los conocimientos necesarios para continuar con éxito sus estudios universitarios, ó en su defecto, emprender una actividad laboral con los recursos suficientes para no fracasar en el intento.
Las evaluaciones que se realizan sobre los niveles de conocimiento que exponen los educandos argentinos son realmente penosas. Argentina está ubicada muy atrás en la prueba internacional PISA, siglas en inglés del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE[i], Chile, en cambio, lidera los resultados en Latinoamérica. Bien sabido es que nuestro país viene sufriendo un deterioro significativo de su sistema educativo, originado por un conjunto de problemas que se suman. La crisis económica, cultural y moral ha calado muy hondo en el cuerpo social y la escuela no ha escapado de sus secuelas; por el contrario se ha convertido, en cierta forma, en un ámbito de contención de ella. Sin embargo la escuela, los maestros y los profesores, no son los que deben resolver los múltiples problemas que la sociedad plantea, esto es responsabilidad de otras áreas. Lo que si es de su específica incumbencia, es formar y educar, buscando el mayor nivel potencial de los recursos humanos, de ser factible, la excelencia.
La ley del menor esfuerzo y el facilismo se han impuesto peligrosamente; los estudiantes argentinos reciben solo unas 720 horas de clases al año, contra los 1020 de Liechtenstein, 958 de los Estados Unidos, 936 de Francia, 930 de Portugal, 917 de Italia, o los 878 de Chile. Si bien en el secundario el número de horas aumenta a unas 900 anuales, también Argentina se queda atrás frente a México que tiene 1167, España 1120, Irlanda 1080, Holanda 1067, Francia 1026; nuestros hermanos chilenos llegan a 965 horas de clase por año [ii].
No obstante la percepción de la gente común, supera ya a las evaluaciones de cualquier tipo; se ha tomado conciencia de que nuestra escuela pública debe necesariamente mejorar; no se trata de que los chicos pasen de curso y no repitan, sino de que adquieran los conocimientos necesarios que les permita conducirse en la vida y conformar una sociedad más equilibrada y homogénea, como la que orgullosamente definía a la Argentina algunas décadas atrás.
Pese a todo ello, el Consejo Federal de Educación nos sorprendió este fin de semana al proponer reformas en el secundario, que van en sentido inverso a lo que esperábamos; de manera consensuada los ministros de educación de todo el país, proponen poner fin a los exámenes de ingreso y a las expulsiones, autorizar más números de faltas a los alumnos que trabajan y a las madres adolescentes, elegir entre las materias cuatrimestrales y permitir llevarse más de tres previas anuales.
El Ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, explicó muy alegremente a un matutino porteño: “Sí, la nueva secundaria que es obligatoria desde 2006 será más flexible, será un camino más amable para los alumnos”.
¿Qué está diciendo Sr. Ministro! ¿Acaso lo que los alumnos necesitan es simplemente mayor amabilidad? Por mucha amabilidad que se intente poner en nuestras escuelas públicas, no se logrará lo que todos anhelamos, que solo se consigue a través del esfuerzo, la dedicación y el estudio.
¿Qué clase de sociedad queremos conformar? ¿La del facilismo, la vagancia, la irresponsabilidad y la ignorancia?. Justamente ahora!, en este Siglo XXI que exige como nunca antes, altos niveles de conocimiento. Todo pareciera un absurdo.
“Reflexiones sobre la Actualidad” análisis de Rafael Bulacio, que será irradiado en la fecha por las ondas de Radio del Plata Tucumán, 93,9 Mhz; Millenium Tucumán, 97,7 Mhz; y Spika Tucumán, 89,1Mhz.
Miércoles, 21 de Octubre de 2009
[i] OCDE[i]. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
[ii] Fuente: UNESCO

email este artículo


























publicado el octubre 21st, 2009 a 21:15
publicado el octubre 27th, 2009 a 22:02