Falta un Plan “Bicentenario” . Por Cástor López Ramos
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Como estrategia de comunicación, relativamente exitosa en el corto plazo, el kirchnerismo siempre instalo su parámetro económico de origen comparativo en la crisis de los años 2001/2002. Ello aun cuando comenzó su 1er gobierno recién a mediados del año 2003, cuando la economía argentina ya había arrancado con su recuperación. Siempre se arrogo así el merito de la amplitud de la reactivación productiva, de la que no fue responsable en su totalidad.
Ya sea por esta premeditada distorsión temporal o por su misma teoría, llamada de “desacople” del mundo, que también pretendió instalar, pero que le resulto inconsistente para despegarse del denominado “viento de cola” de la bonanza global y culpar luego a la recesión internacional del ciclo recesivo local que atravesamos actualmente. Ahora la referencia es permanente a los solo 8.000 millones de dólares de reservas disponibles en el Banco Central (BCRA) en aquellos penosos tiempos de fines del año 2001.
Los comparan con los actuales 47.000 millones de dólares registrados en el BCRA. Pero, hay datos complementarios que nunca se mencionan. En aquellos difíciles tiempos, el circulante del dinero local era de solo $11.000 millones, de allí resulta aquella inicial relación de la pauta del valor del dólar de $1,40. Eran 11.000 millones de pesos respaldados por 8.000 millones de dólares. En aquel entonces, la desconfianza generalizada disparo el valor del dólar hasta a más de $5.
Actualmente circulan y están depositados a la vista, en cajas de ahorro y cuentas corrientes, alrededor de $115.000 millones. La expansión de pesos se multiplico 10,5 veces en los últimos 8 años. Una emisión de dinero de más del +900%. La corrección nominal del dólar siguió la evolución de los precios mayoristas y de la construcción en el referido periodo de los años 2002-2009, del orden del +300%, devaluándose el peso desde $1 al actual $3,83 por dólar, o sea casi 4 veces.
Y como la producción total de la oferta de bienes y servicios, el PIB argentino, se incremento aproximadamente un +60% neto entre los años 2002 y 2009, el factor de expansión de la producción de bienes y servicios llegaría a solo 6,4 veces (4 por 1,6). Desde la teoría estrictamente monetaria de la inflación “sobrarían” casi $45.000 millones, que aun se mantienen demandados en nuestros bolsillos, pero en un preocupante contexto de decreciente confianza en el gobierno.
Si la desconfianza continua creciendo, y el gobierno nacional desacertando con sus señales, el destino de este “sobrante” de pesos será la ya histórica lección argentina del ahorro de largo plazo en dólares o su inmediato consumo que, dada la ausencia de inversiones reproductivas, se traducirá inevitablemente en escasez y un aumento de los precios, tal como esta ocurriendo ya con los alimentos, el transporte, etc.
A estos “cuellos de botella” a enfrentar y a la permanente creatividad contable de las presentaciones del estado de las finanzas publicas desde el año 2007, el gobierno nacional, después de fondearse con el Banco Nación, Pami, Anses, Lotería nacional, Afip y las jubilaciones privadas, ha incorporado ahora el criterio de las “reservas excedentes” en el BCRA.
Estas serian aquellas que superen a las estrictamente necesarias para respaldar el actual tipo de cambio, o sea alrededor de 30.000 millones de dólares. En primer término, ello seria valido si estuviésemos operando en un régimen de tipo de cambio fijo como lo fue el de la “convertibilidad” de la década de los años 90 pero, no en una “flotación administrada” como la actual. Salvo que se valide que existió una “segunda convertibilidad” en $3 por dólar durante los 5 años del periodo 2002-2007.
En segundo lugar, desde que se abandono el “patrón oro”, las reservas de los bancos centrales tienen la prioritaria función económica de respaldar la credibilidad en el valor de la moneda local. Función esta que cobra una especial importancia en el caso de nuestro país que, a lo largo de su historia institucional ya agrego 13 ceros a su moneda nacional, además de registrar alrededor de 30 crisis en sus 200 años de existencia. Los aprietos fiscales seriales están en el ADN de la Argentina.
En tercer término, probablemente, deberíamos hablar de reservas “brutas” y “netas”. Las primeras serian los 47.000 millones de dólares registrados pero, las segundas seria el resultado de descontar más de 7.000 millones de encajes obligatorios de los bancos y casi 15.000 millones más que fueron receptados contra entrega de papeles de deuda pública. El resultado deja en una posición muy riesgosa (alrededor de $4,50 pesos) al dólar de conversión.
Se esta creando el problema adicional de una expectativa de suba del dólar a futuro, de perspectivas negativas de devaluación del peso, de suba de la tasa de interés y de mas inflación. Problemas estos en los que cada vez resultan menos creíbles las hipótesis de complot que siempre se plantean como causantes.
En cuarto lugar, lo cierto es que el gobierno nacional pasó de un superávit de más de +$30.000 millones en el año 2008 a un déficit de -$6.000 millones en el año 2009. Y lo hizo disponiendo del adicional de $14.000 millones que arrebato a los fondos jubila torios privados. En términos vulgares, durante el ultimo año “se patino” $50.000 millones en un gasto publico que no mejoro la salud, la seguridad, la educación ni la producción.
En quinto termino, cuando Brasil salio al mercado financiero internacional voluntario obtuvo fondos al 5,8% anual a 30 años, cuando lo hizo Uruguay lo logro al 6,4% anual a 15 años y cuando Argentina exploro, encontró mas del 12% anual y solo a poco mas de 5 años, en un mundo desarrollado con la tasa al 0,25% anual. En esa endeble situación fiscal y, por ende financiera, donde debemos encontrar la razón del “fondo bicentenario”.
Con estos 5 datos, pasan a ser detalles tanto la transgresión institucional de un decreto de necesidad y urgencia en lugar de una ley del Congreso nacional como que el endeudamiento argentino sigue igual que en el año 2001, cuando resultaba de 144.000 millones de dólares. Porque hoy es de 170.000 millones de dólares (incluyendo al Club de Paris y los llamados “hold outs” con los que falta acordar) y continua significando mas del 50% del PIB argentino.
Un “Plan Bicentenario” que, cuando menos, contenga a la inflación (principal responsable de la pobreza actual) y recree un clima favorable a la inversión reproductiva y a los empleos, sigue siendo la gran omisión.

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publicado el diciembre 29th, 2009 a 19:58