Resultó un fracaso la cumbre de Copenhague?. Por Rafael Bulacio
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¿Resultó efectivamente un fracaso la cumbre del cambio climático de Copenhague? Para el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el Acuerdo logrado es un “comienzo esencial”. Aunque para una gran mayoría el resultado sea solo un conjunto de compromisos ambiguos y limitados, coincidimos con Ban Ki Moon que representa el comienzo de una esperanza.
193 países se dieron cita en la ciudad danesa para discutir uno de los temas más preocupantes para toda la humanidad, el del calentamiento global. No se lograron los resultados esperados, es cierto; tampoco lo logró la Cumbre de Rio en 1992 -la primera conferencia mundial para discutir sobre el medio ambiente- tampoco lo alcanzó el Protocolo de Kyoto de 1997, que fijó límites a las emisiones de gases con efecto invernadero, documento que algunos países no lo suscribieron, entre ellos EEUU, por lo que resultaba predecible que tampoco lo resolviera el encuentro de Copenhague. Pero creemos que se ha avanzado positivamente en un acuerdo global. El próximo paso será en Alemania, en junio próximo, donde se reunirán los ministros de medio ambiente, para arribar a una nueva cumbre mundial en Mexico en diciembre de 2010.
El Acuerdo reconoce la necesidad de que el aumento de temperatura sea inferior a los dos grados centígrados sobre los niveles de la era preindustrial. Pero esto no es un objetivo formal, sino solo un reconocimiento al punto de vista científico. El texto tampoco explicita un plazo para alcanzar un máximo de emisiones, ni establece objetivos claros para su reducción En lugar de ello, se pide a los países industrializados que detallen sus propias metas en febrero del año que viene. Según los expertos, si se aceptara el máximo de emisiones que solicitan estos países, las temperaturas podrían aumentar alrededor de tres grados.
América Latina es especialmente vulnerable al cambio climático, aún cuando sólo es responsable del 12% de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero y esto fue tomado muy en cuenta durante el desarrollo de la Cumbre. El Acuerdo final prevé un aporte de US$30.000 millones para los países en desarrollo durante los tres próximos años y señala el objetivo de llegar a los US$100.000 para 2020.
El Presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, de significativa participación en la cumbre, señaló que el acuerdo resultará positivo “si los países son responsables en el cumplimiento de sus objetivos” y si las naciones ricas realmente ayudan a las más pobres a adquirir fuentes de energía no contaminantes.
Tras la cumbre, que indudablemente no cumplió con las expectativas de fijar pautas ni límites concretos a la emisión de gases contaminantes, la prensa de todo el planeta cargó contra los jefes de Estado, pero se centró muy especialmente en la disputa entre los EEUU y China, que intentaron resolver sus desacuerdos marginando al resto. El diario el País de España acusó en su tapa a Estados Unidos de “imponer al mundo su ley” agregando “Obama resuelve con China la cumbre sin contar con Europa”. El prestigioso matutino parisino Le Monde, con idéntico sentido, señaló que “negociado en su versión final sobre todo entre China y Estados Unidos, el acuerdo consagra la marginación de la Unión Europea”.
La canciller alemana Angela Merkel, en declaraciones a la prensa, defendió el resultado, dijo: “Quien menosprecie Copenhague se hace cómplice de los que quieren frenar en vez de avanzar”. Y, como no podía ser de diferente manera, tanto el venezolano Hugo Chávez como el cubano Fidel Castro, fieles a sus estilos, aprovecharon las circunstancias para criticar ácidamente al Presidente Norteamericano, Barack Obama.
Lo cierto es que como nunca antes, 193 países se dieron cita en Copenhague para discutir cómo lograr reducir el efecto invernadero y cuidar el medio ambiente. Si bien el resultado no fue el mejor, tampoco implicó un fracaso; debemos considerarlo como un paso positivo y una toma universal de conciencia sobre la necesidad de salvaguardar la Madre Naturaleza.
“Reflexiones sobre la Actualidad” análisis de Rafael Bulacio, irradiado por las ondas de Radio del Plata Tucumán, 93,9 Mhz; Millenium Tucumán, 97,7 Mhz; y Spika Tucumán, 89,1Mhz.

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publicado el enero 19th, 2010 a 11:39