Caso Betty Argañaraz: Detrás de las paredes, el debate fue caliente
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Los tres camaristas se tomaron nueve horas para dictar el fallo ya que, en principio, no se ponían de acuerdo sobre la calificación del delito. Los vocales consideraron fundamentales las manchas de sangre encontradas en el departamento de las imputadas. La situación de Luis Fernández casi no se discutió.
Nueve horas en una oficina de cuatro por cuatro, con un escritorio de por medio. Tres hombres, camaristas ellos, de camisa arremangada y corbata. Fue una discusión encarnizada pero con altura jurídica. Por la mesa no pasó ni un café. Sólo la pizza al mediodía y agua mineral (con y sin gas). Los empleados se extrañaron de lo poco que habían utilizado los sanitarios en todo ese tiempo. La resolución de un juicio histórico merecía una discusión de ese tono, aunque el clima de tensión dentro de la sala de juicio iba creciendo a medida que pasaba el tiempo.
Alfredo Barrionuevo, Emilio Páez de la Torre y Pedro Roldán Vázquez, los miembros de la sala V de la Cámara Penal, fueron quienes analizaron durante 13 jornadas todos los elementos de prueba del juicio. Ayer, a las 10.20, ellos ingresaron de a uno a la sala de deliberaciones, ubicada en el primer piso de la sede del fuero penal, en avenida Sarmiento al 400. A 20 metros del recinto en el que todos esperaban la decisión. Tenían por delante una extensa y caliente jornada.
Primero se abocaron a resolver los planteos de los abogados. Así transcurrió la primera hora durante la cual, según se supo cuando el secretario Fernando Rivera leyó el fallo, decidieron rechazar las exclusiones probatorias presentadas por el defensor Gustavo Morales, la nulidad del alegato del fiscal Edmundo Botto, que había requerido la defensora Carolina Epelbaum, los pedidos de investigación de falso testimonio solicitados por los dos defensores, y la exigencia de Morales acerca de que se investigue a Julio Navarro y a Felipe Santiago Véliz por su presunta participación en el crimen.
Poco tiempo insumió también (aproximadamente otra hora) la situación de Luis Fernández. A lo largo del debate los jueces no habían escuchado ni una prueba concluyente de la participación del hombre en el crimen y posterior desaparición del cuerpo de Angela Beatriz “Betty” Argañaraz. El testimonio de Verónica Wiernes (que había dicho que había lavado una remera con sangre del remisero) no era contundente. A eso había que sumarle que el fiscal de Cámara Edmundo Botto, durante el alegato, había pedido el cambio de calificación del delito contra Fernández: de homicidio agravado a encubrimiento, aunque sólo en el caso de Susana Acosta, ya que el Código Penal lo eximía si hubiera encubierto a Nélida Fernández por tratarse de un familiar directo (hermana). Los vocales no tuvieron dudas y decidieron absolver al acusado y además ordenaron su inmediata liberación.
Dos puntos clave
Luego comenzó el debate áspero. Los jueces se centraron en dos aspectos fundamentales: 1) la calificación legal del delito y 2) la pena que le correspondía tanto a Susana Acosta como a Nélida Fernández. Para ello primero debían determinar si eran culpables y en ese caso hubo una prueba que resultó decisiva: las manchas de sangre de Betty que quedaron impregnadas en las paredes y en los marcos de las puertas del departamento de las acusadas. Según trascendió, la mayor parte de la discusión versó sobre la calificación, ya que los tres camaristas tenían opiniones divididas: según Barrionuevo se trataba de un homicidio agravado, Páez de la Torre se inclinaba por un homicidio simple y Roldán Vázquez opinaba que se había tratado de un homicidio preterintencional, aunque en un principio se inclinaba por la figura del in dubio pro reo (en caso de dudas, se favorece al reo).
Los magistrados analizaron cada una de las pruebas presentadas y no se ponían de acuerdo. Cada uno exponía sus convicciones con el Código Penal en la mano. A lo largo de las 13 jornadas habían escuchado pero, hasta ese momento, no habían desmenuzado el expediente ya que sólo pueden hacerlo en el momento del debate interno. Esto les insumió varias horas. Desde afuera no se escuchaba nada, pero era evidente que los cruces eran acalorados. Finalmente Barrionuevo y Páez de la Torre coincidieron en la calificación: homicidio simple. Roldán Vázquez votó en disidencia. El paso siguiente fue votar la pena, y finalmente se llegó a la conclusión de que debían ser condenadas a 20 años de prisión. Como Roldán Vázquez había perdido la primera discusión, no podía dejar de apoyar la pena y así lo hizo. Durante otra hora esbozaron un borrador. No tenían obligación de presentar los fundamentos. Sí lo harán el 10 de febrero, a las 11. Cuando le entregaron el borrador a Rivera, cada uno pasó por el baño y se acomodó la ropa. Luego, en fila -Páez de la Torre, Barrionuevo y Roldán Vázquez- caminaron hasta la sala de audiencia. Para ellos, el trabajo había concluido.
Fuente: La Gaceta

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publicado el febrero 9th, 2010 a 11:41
publicado el febrero 11th, 2010 a 20:57