28 febrero 2010

El bloqueo del Senado augura que el futuro no será fácil. Por Sergio Crivelli

Publicado en Opinión, Política |
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  • Periodismo de Verdad: 28 de febrero de 2010

    SERGIO CRIVELLI  

    El gobierno trató de frenar la pérdida de su último bastión en el Congreso. Sigue aferrado a un esquema de poder que da señales de agotamiento. El breve misterio de la esfinge de Anillaco.

     

     

    El poder está cambiando de manos por primera vez desde 2003 y lo hace con remezones. Inicialmente la derrota de Néstor Kirchner el 28 de junio pasado no tuvo consecuencias prácticas, pero el 3 de diciembre se produjo un terremoto en la Cámara de Diputados, donde la oposición pasó a tener la voz cantante. Poco más tarde Martín Redrado desobedeció la orden que venía de Olivos, lo que forzó al gobierno a meterse en un berenjenal de jueces que le complicaron la vida por el malhadado Fondo del Bicentenario y, lo que resultó peor, le impidieron ingresar 6.500 millones de dólares a las exhaustas arcas oficiales.

    Durante la semana que acaba de concluir las noticias no mejoraron. La sala de Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo que podía habilitarle esa interesante suma le falló en contra y lo obligó a dirimir la cuestión en el Congreso.

    El pronunciamiento judicial pone en duda, además, la posibilidad del uso futuro de decretos de necesidad y urgencia para tomar decisiones clave sin el aval parlamentario.

    Casi simultáneamente la oposición se unió en el Senado para arrebatarle el control del cuerpo. La única salida que le quedó a la Casa Rosada fue mandar a sus legislaores que abandonaran el recinto ante lo que parecía una derrota segura. La situación era tan compleja que los representantes del gobierno se vieron forzados a recurrir a una táctica opositora: negar el quórum. Además esquivaron el desastre gracias a la ausencia de un enemigo jurado de los Kirchner, Carlos Menem.

    Así, el terremoto de la Cámara alta no resulta menos grave que el de hace tres meses en Diputados. Si la oposición se sale con la suya, pasará a manejar las comisiones y a filtrar los proyectos que llegan al recinto. Manejará, asimismo, el control legislativo de los DNU y hasta el de los gastos de los servicios de inteligencia.

    El miércoles estuvo a centímetros de conseguir semejante botín, pero fracasó porque su poder es un poco más precario (apenas un poco) que el del gobierno. Alcanzó con que Menem se quedase en Anillaco para que todo el tinglado se derrumbara. Bastó que un dirigente con alta imagen negativa, que está en el final de su carrera y aislado y que ha tenido una intervención casi nula en la vida parlamentaria se limitase a no ocupar su banca para que toda la maquinaria política e institucional quedase paralizada. ¿Dónde estaba el poder el miércoles por la noche? ¿En Anillaco?

    Del inédito episodio pueden sacarse varias conclusiones. La primera, que si el kirchnerismo pierde el control del Senado, el Congreso será una valla casi insalvable para los proyectos inconsultos. Esta es una mala novedad para el gobierno cuando la Justicia -en todas sus instancias- pone límites al uso de los DNU.

    Segunda conclusión: la oposición es tan improvisada, por decir lo menos, como el kirchnerismo y da pocas garantías en el manejo de situaciones complejas. Carece de liderazgo y homgeneidad y está muy lejos todavía de constituir una alternativa razonable de gobierno. El frente legislativo no oficialista que pretende quedarse con todas las llaves del parlamento es más el resultado de la presión social que una decisión estratégica y meditada de la dirigencia.

    Tercera conclusión: las fuerzas están muy parejas por lo que las votaciones pueden terminar con cualquier resultado y el cuerpo entrar en nuevos callejones sin salida miércoles por medio.

    Esta volatilidad genera incertidumbre. Fundamentalmente incertidumbre institucional. Si el Senado no funciona, tampoco lo hará el Congreso, porque el sistema es bicameral. Por fortuna, el misterio de la esfinge de Anillaco duró sólo 48 horas ya que el ex presidente anunció el viernes que destrabará la situación presentando el miércoles próximo en el recinto.

    Otro terreno donde las turbulencias provocarán dificultades es el económico. Tomar decisiones no resulta sencillo para los empresarios a los que la presidenta reclama mayores inversiones. La recuperación que parece al alcance de la mano, puede frustrarse por exceso de ruido político. En especial, si los Kirchner continúan denunciando conspiraciones destituyentes. A esta altura la única salida parece un acuerdo parlamentario. Si no hay acuerdo habrá escalada. Contribuiría a evitar esta alternativa ruinosa un mensaje pacificador de la presidenta mañana en el Congreso oido respetuosamente por toda la oposición.

    Fuente: La Prensa


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    Esta noticia fue publicada el Domingo, febrero 28th, 2010 a las 23:52 bajo la sección Opinión, Política. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

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