2 marzo 2010

El silencio de Cristina…Por Elena Valero Narváez

Publicado en Opinión, Política |
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  • Periodismo de Verdad: 2 de marzo de 2010

    ELENA VALERO NARVAEZ NUEVA  

    Nuestra presidente no se cansa de hablar de violaciones a los derechos humanos. Es parte de su discurso habitual recordar los excesos que cometieron las Fuerzas Armadas en la lucha contra la subversión, callando parte importante de la realidad. No dice que también fueron las Fuerzas Armadas quienes nos salvaron de caer en manos de terroristas que exaltaban a personajes siniestros como fueron Mao, el “Che” Guevara y, por supuesto, Fidel Castro, aún vigente y admirado por muchos intelectuales de prestigio internacional. Estos dictadores iban a ser modelos a imitar de llegar a hacerse dueños del poder. La violencia era la manera que proponían para hacer un “mundo nuevo” a la medida de sus deseos.

     

     

    No extraña, entonces, el silencio con que recibieron tanto el gobierno como las Madres de Plaza de Mayo y muchos políticos que se dicen defensores de la democracia, la muerte del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, luego de pasar más de 80 días sin comer para mostrar que muchos cubanos quieren vivir en libertad.

     Dio la vida para protestar por las violaciones a los derechos humanos en su país: Cuba.

    Tampoco se protesta por la política que se está llevando adelante en Venezuela, donde el presidente Chávez no solo va destruyendo, como aquí, el derecho a la libertad y a la propiedad, sino que también se está llevando por delante el derecho a la vida que, por otra parte, está íntimamente ligado a los derechos anteriormente citados.

    Los argentinos vemos azorados como los políticos argentinos, en general, nos atosigan con trivialidades y no reconocen  las probables soluciones a los problemas, que con sinceridad les preocupan, aunque se les presenten delante de los ojos.

    Esto es producto de que no se han analizado  antiguos prejuicios que nos hacen equivocar reiteradamente, mediante la discusión crítica. Ellos, aún, opacan cualquier intento de solución exitosa que nos evite el sufrimiento que ya viven los cubanos, en menor medida los venezolanos y a los que nos veremos expuestos, en un futuro cada vez más cercano, en nuestro país.

    Por ejemplo, todavía no hemos discutido, en profundidad, el papel del estado y los riesgos que conlleva aumentar sus atribuciones.. Ver el peligro que proporciona cuando avasalla los derechos de los ciudadanos debiera alertarnos  a luchar para que se limite a su papel fundamental: defender a los más débiles del poder de los más fuertes: las minorías deben ser respetadas.

    En Cuba, como en todos los países donde no se permite la libre expresión de ideas, no se respeta la dignidad del ser humano quien es utilizado por el gobierno, como medio y no como fin.

     La vida en democracia es no solamente mas digna, sino, también, de mejor calidad. La libertad y autonomía   nos permiten desarrollarnos como personas y el respeto y tolerancia de la libertad y autonomía de los demás ayudan al  crecimiento ético de la sociedad, siempre que se respeten las leyes que hacen posible vivir en un ambiente pacífico.

    En Cuba, la persecución en nombre de la ortodoxia política ha terminado, como sucede en todas las dictaduras, en la intolerancia. Ésta aparece unida al terror como bien lo ejemplifica  la Revolución Francesa, el comunismo soviético,  y todos los totalitarismos.

     En Argentina, el silencio de Cristina ante la muerte del opositor cubano otorga crédito para que siga la crueldad, el terror y la persecución en ese país.

    El ataque a la libertad y a la propiedad se acentúa también en la Argentina a medida que los Kirchner pierden el poder legítimo que da el consenso. En estos días la noticia de que el gobierno debió recurrir a los recursos destinados a las provincias para asumir compromisos que  requiere el proyecto “ futbol para todos”, muestra un ejemplo más de cómo administra mal el gobierno y cómo su acción sobre la propiedad privada nos afecta a los argentinos, sin excepción.

     La insensatez del estado de acaparar actividades que puede hacer la actividad privada no debe estar en ningún programa de gobierno futuro si no deseamos dejar de ser una sociedad abierta y pluralista.

    Escuché a De Narváez, candidato que tiene asesores de todo tipo, como también a políticos renombrados, decir  que se solucionaría la creciente pobreza con un acuerdo general de precios y salarios. Eso significa continuar con parte de la política de los Kirchner que nos ha llevado al disloque de la economía merced a las regulaciones e interferencias del gobierno.

    Por otro lado, gobernadores de provincia y legisladores, en vez de bregar por políticas federales que den autonomía a las provincias, piden que se les aumente la tajada de la torta, aceptando seguir dependiendo del capricho del gobierno. Estas políticas aparentemente inofensivas, llevan a la pérdida de derechos fundamentales porque  otorgamos a quienes nos gobiernan, el manejo de asuntos de los que muy bien podemos ocuparnos sin necesidad de su ingerencia. Cumplir con la Constitución y normalizar los mercados, es fundamental.

     Tal vez, los continuos errores que han  cometido los Kirchner, muchas veces con nuestro consentimiento,  nos ayuden  a cambiar para que los argentinos, como en los países desarrollados y democráticos nos comportemos como ciudadanos libres, capaces de tener el valor de vivir sin ser constantemente tutelados por el estado. Necesitamos para ello gobernantes que nos ayuden con políticas razonables a ser libres y responsables de nuestro actos y a respetar y hacer respetar la libertad y autonomía de los demás. Alcanzaría para empezar a levantar vuelo.

    Hay mucho por aprender, todavía, pero, nunca se pierde la esperanza si vivimos en democracia. Como bien dijo Winston Churchill: es la peor forma de gobierno a excepción hecha de todas las  ensayadas hasta ahora. Solo ella  permite la supervivencia de la oposición y su indispensable crítica a las acciones del gobierno. La libertad política nos permite cambiar de gobernantes pacíficamente y ensayar infinidad de proyectos alternativos  si lo avalan  los sufragantes. Es lo que falta en Cuba. Por ello hoy, ese país tiene un nuevo héroe quien se animó a morir para que presidentes, ahora mudos ante las injusticias cometidas por los hermanos Castro, levanten, alguna vez la voz, para condenar a  quienes los privan de libertad y humanidad.

     

     

    Elena Valero Narváez. Autora de “El Crepúsculo Argentino” Lumiere . 2006.

    evaleronarvaez@hotmail.com


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    Esta noticia fue publicada el Martes, marzo 2nd, 2010 a las 22:10 bajo la sección Opinión, Política. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

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