Kristina en el país de las maravillas y las canalladas del gobierno. Por Alfonso Prat Gay
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Hoy, en mi nueva condición de Diputado, me tocó escuchar a la Presidente casi dos horas en la apertura de sesiones del Congreso. No fue fácil. En lugar de plantearle a la Nación su visión del futuro, las dificultades presentes y qué agenda tiene en cada área para resolverlas, la Presidente se dedicó a describir un país idílico y libre de problemas.
Para esto repitió cifras y cifras del 2003 en adelante y hasta se remontó a la posguerra y el pan negro para demostrar cuanto mejor estamos. Nunca mencionó la inflación. Nunca mencionó el flagelo de la inseguridad salvo, eso sí, para transferirle la responsabilidad a los jueces. Nunca mencionó el tremendo incremento de la pobreza desde el 2006 en adelante.
Nuevamente manejó las cifras a su antojo. Por ejemplo, habló de maravillosos incrementos de ventas y de recaudación impositiva durante el 2009 (14% y 10%, respectivamente) sin mencionar que ¡eran en términos nominales! Deflactados por la inflación, hubiera tenido que hablar de caídas del 2% y 6% respectivamente. Manipuló también las cifras de pobreza, ya que habló de la evolución en el gran Rosario de la pobreza e indigencia entre el 2003 y el 2009, sin mencionar que en todo el país la pobreza, bien medida, pasó del 27% al 36% entre el 2006 y el 2009. O sea, más de 14 millones de argentinos que no llegan dignamente a fin de mes.
En su delirio, la Presidente habló del clientelismo como una práctica ajena a su gestión. Tal vez asumiendo que el auditorio de las charlas diarias que da en actos armados en el conurbano es el de intelectuales atentos a sus floridos discursos. Y a punto estuvo de anunciar un impuesto al aire, para corregir “esa cultura de los argentinos de hablar demasiado”.
Lo más grave quedó para el final. Después de recordarnos varias veces en su alocución en qué banca estaba sentada en distintos momentos de su pasado como legisladora, anunció que derogaba el DNU 2010 para enviar otro en su lugar!….Sonaría cómico sino fuera que la Presidente del BCRA ya anunció que obedecería todas las órdenes del Ejecutivo, lo cual puede permitirles manotear las Reservas Internacionales para pagarle a los acreedores externos en detrimento de la seguridad de los ahorristas locales. ¿Por qué no enviar un nuevo proyecto de ley? Porque no le interesa un Congreso deliberativo. A la amenaza de vetos y la falta de quórum en el Senado le agrega la canallada de decirle al Congreso, en el inicio de sus sesiones ordinarias, que antes de soportar una derrota legislativa prefiere imponer su voluntad con otro DNU, tomándole el pelo a los otros dos poderes republicanos. A ella que tanto le gustan los records, vino al Congreso a batir una marca histórica: la de iniciar las sesiones ordinarias con un DNU.
En síntesis, una sesión que ratifica los sentimientos encontrados que experimento desde que me volqué hace unos años a la vida política: un sabor muy desagradable por las cosas que hay que escuchar y soportar, pero un gusto muy esperanzador porque ante tanta mentira y mediocridad es poco lo que se requiere para hacer las cosas bien para mejorar nuestro futuro.
Fuente: Política & Desarrollo

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