Los “fraudes patrióticos” de nuestro país. Por Cástor López Ramos
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La muy grave y creciente crisis institucional de nuestro país, a cuya ya aspereza explicita asistimos desde hace 3 meses, amenaza con complicadas derivaciones en conflictos políticos y económicos, sino surgen pronto en la dirigencia nacional las necesarias prudencias que conduzcan gradualmente a las instancias de los diálogos y los consensos mínimos entre el oficialismo y la oposición. Se estima que uno de los principales factores que dio origen al actual problema se sitúa casi 4 años atrás.
Ocurrió a mediados del año 2006 cuando la inflación, luego de haber sido menor al 4% en el año 2003, apenas superior al 6% en el año 2004 y mas del 12% en el año 2005, se proyectaba a mas del 20% ese año y, a criterio del gobierno nacional, ello encarecería excesivamente la deuda publica externa renegociada el año anterior con la inclusión de necesarias cláusulas de actualización con la inflación interna, dada nuestra historia de haber destruido 4 signos monetarios y haber aumentado 13 ceros a nuestra moneda en los últimos 130 años.
Se comenzó a distorsionar todas las estadísticas oficiales de la Nación, con el objetivo de “disminuir la inflación” y así, pagar menos intereses a los tenedores de los bonos argentinos. Incluso, la mentira fue implícitamente presentada bajo el generalizado argumento oficial que, en realidad, se trataba de un “fraude económico patriótico” y que, por ello, no debía ser condenado ni ética ni financieramente.
El economista Víctor Becker señalo oportunamente la paradoja que este argumento resultaba idéntico al aplicado en nuestro país alrededor de 100 años atrás y que siempre había sido señalado muy negativamente por el presente gobierno. Ocurrió cuando aquella dirigencia nacional, llamada “la generación del 80”, también justificaba la ausencia de la transparencia electoral, en las circunstancias que enfrentaba, presentándola como un “fraude político patriótico”.
Como lo señala el economista e historiador Pablo Gerchunoff, en otra ironía mas de la rica historia argentina, el mismo Presidente que transparento aquella política con la ley del voto secreto, universal y obligatorio, Roque Sáenz Peña, fue también el que grabo un honroso epitafio a esa generación del 80 al efectuar el 3er censo argentino en el año 1914 y marcar las diferencias con el 1er censo, realizado en el año 1869. En ese casi medio siglo la economía del país creció más de 10 veces y el analfabetismo había disminuido del 78% al 35% de la población.
Similarmente, el actual “fraude” del extraordinario intento del uso de las reservas del BCRA para afrontar gastos corrientes, reside en el descrédito en que queda la históricamente llamada “ley de leyes”, el presupuesto anual de ingresos y gastos de la Nación, por la propia Presidente al preguntarse ¿Cómo pagar entonces el mayor gasto publico y la deuda? cuando hace solo 3 meses el Poder Ejecutivo, que ella misma preside, lo formulo y lo envío al Congreso, donde fue aprobado con la todavía amplia mayoría oficialista.
Los fraudes podrán encontrar coyunturales justificativos para ser llamados incluso “patrióticos” y siempre resultaran convenientes en el corto plazo para quienes los efectúan pero, nuestra propia historia nos enseña que sus legados de largo plazo solo han contribuido a la decadencia de la Nación.
Santiago del Estero, Marzo del 2010
*Castor López, Presidente de Recrear para el Crecimiento de Santiago.

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