31 marzo 2010

Charlas de Quincho de Ámbito Financiero (Último fin de semana de marzo)

Publicado en Opinión, Política |
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  • Periodismo de Verdad: 31 de marzo de 2010

    QUINCHO   

    Fin de semana en Olivos para el matrimonio presidencial, con euforia por algunas cifras que los dan en alza en la consideración de la gente. Tanto que hasta sueñan con un bello rostro femenino para candidata porteña (la dama en cuestión no tiene ningún interés; ¿la convencerán?). La Presidente se trajo de uno de sus viajes algunos datos: un par suyo, coetáneo, conoció a un «prócer» al que ella sólo vio de lejos, pese a decir admirarlo; otro presidente «amigo» está abriendo partidos de adeptos en todo el Mercosur y es preocupante. Además, vuelve a hablarse de una posible reunión entre la Presidente y su colega de Estados Unidos, condicionada quizá por la difícil relación que ambos países tienen con Irán. Hubo reuniones de radicales diversos (cobistas y no tanto) con esperanzas electorales. Veamos.

     

     

    Euforia en Olivos pero también sentimientos -si los hubiera en esos solares patrios- encontrados en este fin de semana que debió pasar el matrimonio presidencial en la residencia, postergando el viaje que hasta hace unos meses era tópico a El Calafate. Con las crisis y los emprendimientos del verano los Kirchner han ido poco al Sur, pero encuentran ánimo en la adrenalina de las roscas y picardías que acometen para atornillar la gobernabilidad que cada tanto dicen es amenazada por los destituyentes de siempre. El regreso de los dos viajes en la semana (Perú y Bolivia) dio para relatos de Cristina de Kirchner a su marido sobre esos países que aportan pintoresquismo y entusiasmo por la política internacional que compensan de la acritud de otros frentes más duros e impenetrables, como las relaciones con el Uruguay, con los acreedores y los Estados Unidos.

    Para la euforia del ex presidente -la transmitió con exclamaciones casi adolescentes a los pocos amigos que llegaron a entrar en Olivos o los que hablaron por teléfono con él- hay que anotar ese «waiver» (permiso) que parece haberle dado la prensa menos concesiva a su posibilidad de ser candidato y hasta de ganar las presidenciales de 2011. Es cierto que los cañones del Gobierno están concentrados en el monopolio y eso ha aliviado el fuego sobre La Nación, que respondió hace una semana con un brindis: decir en dos notas consecutivas una encuesta de autor anónimo (?) que señalaba un ascenso en las adhesiones del público al matrimonio.

    El Gobierno sabe que esos números los produce un amigo como Artemio López, que acercó a Olivos, según sus inquilinos, una muestra del conurbano que señala una intención de voto para Néstor Kirchner del 26%, segundo «No sabe No contesta» con el 12%, tercero Mauricio Macri con el 9% y cuarto Julio Cobos dentro de un pelotón en donde están Francisco de Narváez y Eduardo Duhalde con el 8%. Quienes testimonian la euforia de Néstor del otro lado del teléfono explican que es imposible convencerlo de que no es el candidato. Esos números, que los contradictores tratarán de desmentir en una ola de encuestas que se van a conocer en esta última semana de marzo, los explican los gurúes del Gobierno en que el sector bajo que se acercó a De Narváez el 28 de junio y que había abandonado a los Kirchner empieza a volver por los subsidios volcados en ese segmento y por la desaparición del colombiano del territorio. Imagina Kirchner cuando escucha esas dulces melodías que la tarea ahora es ir hacia arriba en la escala social, es decir crear algún producto atractivo para el sector medio-bajo y alcanzar, si se pudiera, a los sectores medios resistentes al voto kirchnerista en las grandes ciudades. No está con estos números Kirchner para escuchar otros escenarios -no ya de la oposición sino de los propios- que le señalan la vuelta a la vida civil.

    Esas cifras le hacen creer en otras magias, por ejemplo el fenómeno Mercedes Marcó del Pont, que ya empezó a circular en el Gobierno como una protocandidata a jefa de Gobierno de la Capital Federal. La mandaron a medir y el primer registro habla de hasta el 50% de imagen positiva. ¿Razones? Nunca las hay muy claras en este negocio de la política popular de mercado, pero el Gobierno se ata a su dulce rostro cuando enfrentó a las fieras del Senado que la desairó votando en comisión su destitución, negándole la palabra cuando los visitó y, encima, la prudencia con la que celebró la victoria del Gobierno para sostenerla mediante ese salto en el aire que dio la santafesina Roxana Latorre. «La oposición nos construyó una figura pública por el maltrato a que la sometió», dice una síntesis del dictamen oficial. Claro que este entusiasmo kirchnerista ya chocó con la propia Marcó del Pont, que mandó a decir que no quiere ser candidata a nada, que ya hizo el sacrificio de esta batalla en el Senado y que lo único que quiere es ser presidenta del Banco Central, que ya bastante trabajo le da. Esta dama sabe cómo eludir las presiones para candidaturas. Cuando iba en la lista de postulantes de diputados nacionales en 2005 les era imposible a los encargados de la campaña hacerla participar en actos; decía que los fines de semana debía atender a su familia, se refugiaba en un country a cumplir ese deber y dejaba a los otros candidatos el trabajo de sumergirse en actos barriales. El sueño es el mismo que el peronismo ha tenido para compensar la falta de figuras agradables para los sectores medios; lo hizo Carlos Menem con Ramón Ortega, Daniel Scioli o Hugo Porta. Este Gobierno alentó encuestas sobre Amado Boudou cuando estaba con su estrella más alta. En un distrito como la Capital, subir de lo bajo que ha estado el PJ con extravagancias como la candidatura de Carlos Heller es fácil, y a los peronistas del distrito se les cae la baba cuando pueden tener un candidato con tantas adhesiones como dicen que tiene Marcó del Pont. Levantar esas bajas marcas a, dígase, un 20% de los votos en una elección es poner más diputados y legisladores y por eso el kirchnerismo buscará quebrar la resistencia de Marcó del Pont. No le va a ser fácil.

    Para bajar estos sueños a algún grado de realidad -que es restregarse con arena el paladar- no basta con leer encuestas. Por ejemplo, esas adhesiones kirchneristas en el conurbano hay que hacerlas compatibles con los proyectos de intendentes peronistas que todavía se preguntan si tienen algún futuro atados al proyecto de Néstor presidente. Cristina de Kirchner pidió un almuerzo de esos que se hacen en Olivos con empresarios, sindicalistas o gobernadores (hoy) pero con intendentes bonaerenses. Le dijeron que mejor no juntarlos por ahora porque puede estallar alguna bomba inoportuna para esas quimeras. Y que tampoco sea almuerzo; por ahora piensan en una reunión de la Presidente con intendentes de las secciones primera y tercera de la provincia de Buenos Aires, que es con quienes hoy se puede tener un diálogo pacífico. Sobre los otros hay que tener cuidado, en especial después del resultado de ayer en Pinamar en donde vuelve como intendente Blas Altieri, de la mano de Daniel Scioli pero contra las intenciones del PJ provincial, que salió tercero por debajo de un radicalismo que dio la sorpresa de lograr el 38% de los votos.

    Para esos encuentros hay que limpiar algo la cancha porque los intendentes tienen reclamos postergados de fondos desde que se congeló el sistema que había impuesto Sergio Massa desde la jefatura de Gabinete de entregarles fondos para seguridad directamente a los municipios sin pasar por la oficina del gobernador. Esa distorsión produjo desprolijidades en la rendición de esos dineros (no sólo en el conurbano sino también en Mendoza y Mar del Plata) que desde mañana van a tratar de encarrilar desde el ministerio de Julio Alak (se reúne este ministro con Scioli y un grupo de alcaldes para ver cómo se rinden esos subsidios sin que nadie reciba reproches de los tribunales de cuentas). Se enojan encima en Olivos cuando les cuentan que esos proyectos de Massa parecían más ligados al culto de su personalidad que a mejorar la seguridad. Se habla hasta de picardías como subir 20 motitos para la Policía de un distrito, simular su entrega con la presencia de aquel jefe de Gabinete para, terminado el acto, subir las 20 motitos al camión y reproducir la fiesta en el municipio de al lado.

    De esa euforia a los sentimientos encontrados tras el viaje a Perú. Cristina se encantó cuando Alan García, en apartes y cenas, le contaba sus anécdotas con Juan Perón. Ella se sorprendió por la familiaridad con la que el mandatario del Perú habla de su relación con el fundador del peronismo, algo que ni ella ni su marido vivieron pese a que tienen casi la misma edad que García. Claro, los Kirchner andarían en otras plazas, seguramente enojadas con el anciano general, algo que no hizo el peruano García.

    Contó en esos apartes que se fue a Madrid apenas se graduó a perfeccionarse en la Universidad Complutense. Trajinó allí aquel mundo de exiliados de todos los países, compartiendo el duro pan con argentinos que se fueron con la música a otra parte y compartió alojamiento en colegios mayores a comienzos de la década de los 70. Lo conocería a Perón en una despensa de Puerta de Hierro -«en la parte pobre de ese barrio, no el de las casas buenas como la que tenía el general», evocó el peruano ante los fascinados oídos de la Presidente-. Se le acercó en la despensa en la cual Perón compraba vituallas como cualquier vecino. «Usted es el general Perón, quiero hablar con usted». Alan comenzó a frecuentar al general en Puerta de Hierro con charlas privadas a las que se agregaban otros habitantes de esas galerías, como José López Rega o Milo de Bogetich, aquel coronel croata, seguidor del colaboracionista nazi Ante Pavelich, que terminó siendo guardaespaldas de Perón y secretario de Isabelita. Envuelta Cristina en aquel peronismo que no es el que ella usa para sus decorados, musitó: «Perón, Perón, y su heredera, Evita…». García le respondió: «Te aclaro, Cristina, soy peronista, pero de Juan Perón».

    En esos diálogos algo recogió Cristina que mandó a estudiar a su llegada a Olivos. García le explicó que había mejorado mucho sus relaciones con el ecuatoriano Rafael Correa, lejos de él no sólo por ideología sino también por la rigidez de las relaciones entre los dos países después de la crisis fronteriza en la cual aparecieron las armas argentinas. Los problemas son con Chávez, no sólo por el rumbo diverso de sus gobiernos sino por la injerencia en la política peruana. «Me anda creando casas del ALBA por todos lados». ¿A qué viene eso? A que aparecen chavistas peruanos que traen fondos para hacer política y participar en las elecciones, un gesto imperialista odioso cuando se le atribuye a los Estados Unidos pero que blanquea el maquillaje progresista de este militarista que es Chávez. Ya le advirtieron a Cristina de Kirchner sobre la amenaza de que el año que viene se presenten partidos chavistas a elecciones para parlamentarios del Mercosur en la Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay. Ni que decir cuando Venezuela sea miembro pleno del Mercosur; algunos países de la región han demorado la ratificación legislativa de esa incorporación precisamente por el temor a que les aparezcan estos enclaves imperialistas y disputen poder bajo el paraguas de la integración. Se quejó ante Cristina este García de la escalada de compras de armas en Venezuela, Chile y Brasil. De esos diálogos la Presidente sacó un premio grande: el peruano le confirmó que no hay vetos a Kirchner para ser secretario de la UNASUR, aunque ahora Néstor con la pila que tiene para candidato seguramente postergará sus ganas de ser un emigrante laboral.

    Para los sentimientos encontrados aporta otro apunte sobre charlas del matrimonio, ahora sobre uno de los puntos más delicados de la agenda de viajes. ¿Se reunirá Cristina con Barack Obama en Washington cuando se encuentren para una cumbre nuclear a mediados de abril? El Gobierno siempre buscó ese encuentro: la Casa Blanca dio señales de lo mismo; los críticos del Gobierno sobreactúan la importancia de esas oportunidades de foto que son los encuentros presidenciales, los anuncian sin confirmación para que después se diga que Obama desaira a los Kirchner o que la Argentina está aislada del mundo. Por eso las gestiones que hace el Gobierno para esa reunión las oculta para que después no lo critiquen. Pero ahora surge otro dilema, que calienta y enfría, de a ratos, el entusiasmo presidencial: ¿qué pasa si Obama dedica esa cumbre a castigar el proyecto nuclear iraní, que la Argentina condena, pero con sordina para no comprarse un problema mayor del que ya tiene con ese país por la pesquisa del atentado a la AMIA? Si eso ocurre, Cristina ha mandado que se paralice cualquier gestión para verse con Obama porque la Argentina no va a esa cumbre a comprarse pleitos ajenos.

    Sí convendría un encuentro si Obama le da a la cumbre el sentido de ponerse él como el líder del pacifismo antinuclear, porque Cristina quedaría del lado de los buenos sin mucho costo político y con el agregado de que le permitiría sacarle algo de ventaja a Brasil, que está diciendo que no va a firmar los protocolos adicionales que pide EE.UU. para el tratado de no proliferación al mismo momento cuando Lula da Silva, que se quiere ir a la casa como entró en la presidencia, siendo un ícono de la izquierda latinoamericana, hace apoyos al proyecto de Teherán y amenaza con visitas al extravagante Mahmud Ahmadineyad. La gravedad de estas cuestiones las mitiga el entorno presidencial con anécdotas divertidas sobre funcionarios en misión diplomática, esta vez, Amado Boudou, quien llegó el jueves de Cancún, vía Washington, y antes de aparecer en despachos oficiales entró como una tromba al shopping Patio Bullrich por la puerta de avenida Del Libertador, recorrió las vacías galerías -era temprano en la mañana- y salió cargado con cuatro inmensas bolsas de compras. Se especulaba en Olivos que era porque en sus trajines en la cumbre del BID en Cancún el ministro no tuvo tiempo para comprarles regalos a sus seres queridos (sí lo tuvo para practicar kite surfing, como contó este diario en la edición del viernes, porque ya se decía en las mesas) y no quería quedar mal con nadie. ¿Les contaría a esos seres queridos que en Cancún también hay Patio Bullrich o habrá hecho el clásico cambiazo de envoltorios al que se suele recurrir en estas emergencias? Andanzas de este retozón.

    No todo ocurre bajo los techos del oficialismo, y más en una semana que contó con tres reuniones radicales en las que se avanzó mucho en candidaturas para esta formación cuyos dirigentes van por el mundo como si ya hubieran ganado las elecciones de 2011. La más fuerte transcurrió el martes en unos salones del hotel Ibis, sobre la Plaza del Congreso y a pocos metros de esa casa que las Madres de Plaza de Mayo llaman universidad. Fue una cumbre del cobismo que registró dos resultados notables: primero, que Julio Cobos les dijo a sus seguidores más inmediatos en el partido que efectivamente es candidato a presidente por la UCR y los aliados que consiga y que a eso sujetará su conducta. Segundo, se registró el regreso a ese sello del intendente de San Isidro, Gustvo Posse, después de una aventura krichnerista que tuvo su pico en las elecciones de 2007. Desde entonces migró de a poco a la UCR, aunque en su distrito gobierna y seguirá gobernando a la cabeza de una alianza vecinal.

    No fue poco en este partido tan dado a las palabras para una reunión que contó con la presencia de Enrique Nosiglia, Mario Meoni, Gustavo Katz, César Biffi, Oscar Castillo, Leopoldo Moreau, Federico Storani y unos pocos más. Éstos querían saber de boca del vicepresidente si era o no candidato, decirle que no tiene por qué hacerse drama por ser vice y candidato y que no debe renunciar, sino pedir licencia cuando sea candidato. Este punto es vital para el proyecto, porque las quimeras de adelantamiento de las elecciones dependen de una reforma de la Constitución (que manda hacerlas «dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio», art. 95) o de que renuncien Cristina y Cobos y disparen la ley de acefalía con adelantamiento de fechas. Los reunidos salieron contentos con estas noticias y con alguna reconvención a los organizadores, que quieren que estos encuentros se hagan cada 15 días; el intendente Posse se quejó de la gastronomía con la frase: «Me parece que hay poca fe en el proyecto porque acá han servido café, agua y eso no se hace». Nosiglia prometió mejor trato para la próxima en el Elevage, que es donde se hacen las conspiraciones en serio. Ese mismo martes, otro grupo de un nonato candidato hizo la primera reunión del equipo político. Ernesto Sanz, quien está en algunas grillas como postulante a presidente, se juntó en la fundación Ricardo Rojas que sostiene Juan Manuel Casella con el primer diseño de un comando electoral propio que integran Adolfo Stubrin, Alejandro Bonvecchi, Agustín Zbar, Oscar Cetrángolo y Santiago Gallichio, entre otros. Esa mesa hizo el primer ejercicio de armas de las preguntas que le harían los senadores radicales a Amado Boudou cuando fuera el jueves a la Cámara. Sumaron cuestionamientos tan filosos que, se imaginaron, pondrían al ministro en una cortadora de fiambre. Algo debió intuir, sonreían este fin de semana, porque los dejó plantados hasta nuevo aviso.

    La tercera reunión fue más festiva y hay que anotarla en la agenda de esa sociedad secreta que forman por políticos burreros. Fue el miércoles en el Haras las Camelias, de Mercedes (Buenos Aires), propiedad de la familia Posse, pero en la que nada tiene que ver el intendente de San Isidro y se trató del ritual de presentación de los productos que van a remate en La Rural el mes que viene. En un galpón se sentaron José María Díaz Arecha, los senadores Pablo Verani y Oscar Castillo, Jorge Ocampo (ex diputado, subsecretario de la Cámara), Osvaldo Rasines, director de Bromatología de Capital Federal y copropietario del legendario Charleta (caballo que fue de una cooperativa de radicales, a quienes les atrajo el nombre, y se vendió al rey de Arabia Saudita después de correr cinco carreras en más de u$s 700 mil cuando había costado u$s 10 mil), el abogado Zenón Cevallos (que se entretiene con su inversión en la potranca Misia Renata) y el ex juez contravencional Carlos Ventureira. Primero les pasaron 38 potrancas que fueron revisadas por estos expertos con mimo digno de mejor causa. Pararon para el habitual asado y siguió el ritual con el desfile de los potrillos (15) que provocaron también admiración, en particular, cuando les mostraron el producto bautizado «Mi Voto No Positivo» (hijo de Misionary, padrillo padre de Charleta). Los propietarios explicaron que nació dos días después de que se cayese la Resolución 125 en el Senado. Entusiasmados, los presentes pidieron precio tentativo en la subasta, pero uno de los Posse deslizó que hay una oferta privada para que no vaya a remate. La mezcla de chuchos y política terminó con este lote radical, más inclinado hacia Cobos que hacia otras fracciones, discutiendo sobre si hay que esperar a Elisa Carrió (creen que no) y sobre las chances que tiene Ricardo Alfonsín de estar en la fórmula presidencial (creen que sí).

    El cuento más divertido que animó la sobremesa de estos radicales burreros fue un hecho verídico que había ocurrido horas antes en el calor de la campaña para las elecciones de concejales en la capital de Mendoza, en las que ganó ampliamente el partido. El lunes apareció en el diario local Los Andes un vecino con la intención de imponer una solicitada en la cual se decía que Julio Cobos llamaba a votar contra los candidatos de la UCR en el municipio que gobierna Víctor Fayad (contradictor interno del vicepresidente). Dejó como seña $ 7 mil, que no alcanzaba para cubrir la tarifa de la publicación, y dijo: «Vuelvo en un rato». El texto comenzó a circular por las oficinas del diario y llegó a la redacción. Como la sección Publicidad nunca recibió el pago completo, la solicitada no se publicó, pero el contenido sí fue usado por el diario como cierto para titular la tapa del diario con la frase «Cobismo llama a no votar por la lista de Fayad». La publicación levantó un escándalo en el radicalismo con los desmentidos de Cobos y el descubrimiento de la patraña. Eso obligó a Cobos a aclarar que él como vecino de la capital mendocina votaría la Lista 3 de la UCR, algo que no hubiera hecho sin esa fabricación de prensa porque milita en un sector enfrentado con el intendente Fayad. Todavía los mendocinos no terminan de concluir quién hizo esta fabricación de prensa que terminó de aglutinar a todos los radicales detrás de la lista que ganó ayer.

    Una escala, nada menor, en la vida cumplir los 60. Le ocurrió esta vez a Eduardo Sigal, con menos kilos que a los 50, con menos canas también e, incluso, menos formal. Quizá, más que la edad, sea la influencia de una compañía más joven, Fabiola, la verdadera artífice de montar una fiesta grande para la celebración en un local porteño que, por momentos, pareció una crucifixión pública: su hermano Jorge, periodista, -autor del libro «El día que maté a mi padre» que relata su abandono del PCA- contando cómo, de niños, Eduardo lo «fajaba»; aportaron sus amigos, unos de la militancia en la Fede, otros de la vida y cerró su pareja, Fabiola, con un relato pormenorizado de cómo la sedujo Sigal. Esa información podría ser, algún día, usada en una mesa de negociación diplomática. Ex PC, líder de un sector del Frepaso que gobernó con Fernando de la Rúa, viró al kirchnerismo en 2000, agasajó a los amigos en un local de la calle Lezica en el corazón de Caballito, con bandejeada de quesos, fiambres y empanadas, más una pata de ternera para los voraces invitados. Además de amigos y familiares -su hija, sus nietos mellizos- un obvio staff de funcionarios y dirigentes con los que podría hacerse una postal del kirchnerismo no PJ.

    Oscar González, el socialista que está en Jefatura de Gabinete; Oscar Cuattromo (Defensa), Arnaldo Bocco (BCRA), el intendente de Quilmes «Barba» Gutiérrez con su mujer Eva; Fernando Suárez del ONABE, el embajador Carlos Olima, el ex senador Pedro del Piero, la diputada nacional Adriana Puiggrós con su marido Jorge Bernetti. El ex director de escuelas cafierista Antonio Salviolo; Jorge Drkos, el piquetero «Quito» Aragón (Corriente Martín Fierro), Gustavo Cardesa (PI), Fernando Melillo, la ex diputada Marcela Bordenave (viuda del mítico Germán Abdala), Ricardo Ivoskus (intendente de San Martín), el consultor Ricardo Rouvier -en una especie de batalla sorda con Artemio López por ver quién es el «testeador» oficial- y, entre otros, Aladino Benassi (CEPBA). Algunos invitados extranjeros como el senador Carlos Ominami, padre del joven que disputó la presidencia de Chile, que estuvo por Buenos Aires para participar de una serie de conferencias organizadas por Chacho Álvarez que sometió, el lunes a la noche, a una larga sobremesa de medianoche. Clima de cumpleaños, vapores de champán, momento oportuno para que se invoquen datos que vuelven posible una candidatura, exitosa, de Kirchner en 2011. Se trata, en rigor, de un deseo casi en defensa propia.

    Vamos a terminar con un chiste de golfistas. Un jugador llega al hoyo 2 y ve una rana sentada cerca del green. Se apresta a jugar, y escucha que la rana le dice «Hierro 9». Sorprendido, el golfista -tras comprobar que fue el batracio quien le habló- toma el hierro indicado y la pelota entra directo al hoyo. El jugador salta de alegría, acaricia a la rana y le dice:

    -¿No me acompañás en todo el recorrido?

    -Sí, claro: soy la rana de la suerte.

    Llegan al tee-off del hoyo 3, y el hombre pregunta:

    -¿Y?, ¿con qué palo salgo?

    -Madera 3.

    El hombre obedece, y ¡hoyo en uno! Y así toda la ronda. Cuando termina de jugar, pregunta a la rana:

    -¿Y ahora qué hacemos?

    -Vamos a Las Vegas.

    El hombre toma su auto y maneja hasta Las Vegas; entra al primer casino que se le cruza y pregunta:

    -¿A qué le juego?

    -Ruleta… Diez de los grandes al seis, negro.

    El croupier canta:

    -Seis, negro, primera docena, pares…

    El hombre cobra los u$s 360.000 de la jugada, y pide la suite más cara del hotel. Se acomoda allí y le dice a la rana:

    -No sé cómo pagarte; tengo con vos una deuda eterna…

    -Besame…

    El golfista obedece, y de inmediato la rana se transforma en una bellísima rubia, que yace desnuda en su cama…

    -Y ésta es la razón por la cual la chica estaba en mi habitación, Elin. ¡Te lo juro por Dios, o dejo de llamarme Tiger Woods!

    Fuente: ambitoweb / Nuevo Encuentro


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    Esta noticia fue publicada el Miércoles, marzo 31st, 2010 a las 14:07 bajo la sección Opinión, Política. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

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