La anarquía se convierte en un monstruo insidioso y astuto. Por Nélida Rebollo de Montes
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Barras bravas en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires
La autoridad con furor caudillista subestima la inteligencia y los derechos de quienes forman opinión, pretendiendo subordinarlos y humillarlos. Resultan detestables los que convocan patotas con acción violenta al servicio de la nostalgia animal para intimidar a periodistas independientes.
La anarquía como la que están provocando patotas hostiles en diversos lugares del país y ahora en la Feria Internacional del Libro, demuestra conductas subversivas y pretende reemplazar con el desorden escandaloso, el consenso institucional.
Acrecientan la paciencia angustiada quienes pretenden someter a una presión insoportable a los periodistas y escritores libres. El oficialismo tiene que desterrar la prodigalidad anárquica y sádica para recuperar la cordura propia de un país civilizado que merece ser gobernado con sentido docente.
La propaganda totalitaria se propone anular en la Argentina la capacidad literaria humana y la oportunidad para que la verdad ocupe las fortalezas de la conciencia. Además, la imposición del pensamiento de quienes tienen tendencia fundamentalista niega la reflexión y el amor al libro, precísamente en el lugar donde tradicionalmente participan prestigiosos escritores de todo el mundo quienes establecen en sus respectivos stands un diálogo enriquecedor con los lectores que visitan en gran número la Feria Internacional del Libro.
El ensañamiento de las barras bravas contratadas por el gobierno nacional para provocar desorden, violencia verbal y escándalo con maltrato incalificable al disertante y al auditorio en el stand correspondiente, demuestra el odio creciente que favorece tal comportamiento devastador y grotesco.
El atropello propio de una pandilla o tropa que acostumbra a utilizar la Jefa de Estado Cristina Fernández y su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, impidieron que la médica y científica cubana, Hilda Molina, -ilustre secuestrada- durante aproximadamente quince años por la feroz tiranía de Fidel Castro, amo de Cuba, pudiera presentar su libro autobiográfico: “Mi verdad”. No obstante, el público presente que la acompañaba le hizo presente su solidaridad y tuvieron palabras de condena contra la invasión de los hostiles contratados para arruinar evidentemente la labor cultural que se estaba efectuando.
Resultó imposible la continuidad del acto por la envestida de las barras bravas contratadas, también por cómplices serviles del poder político actual. Fue objeto de estragos la misión crítica de los periodistas que ponen límites y racionalidad a la máquina ideológica montada por despreciados ultrakirchneristas con participación de grupos de izquierda violentos.
La consigna de “perturbar a los disertantes” alcanzó también al periodista Gustavo Noriega cuyo libro “IndeK, historia de una estafa” en la presentación, ilustra sobre el prestigio internacional del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), malogrado por arribistas ajenos a los métodos y seriedad con que se realiza la obra específica de la entidad nombrada. En este stand motivaron una violencia inusitada los integrantes de la barra brava de Nueva Chicago que fueron detectados y mostrados en televisión por un deportista que advirtió la faena deleznable de los invasores que hicieron volar sillas y dar trompadas a la audiencia.
Se suma a la acción de los vándalos el impedimento que los atacantes decretaron para que tampoco pudiera disertar la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú a quien ni siquiera conocen profesionalmente los mandantes al escándalo. El proyecto de quebrantar el programa cultural de la Feria tiene otras expectativas, nada edificantes.
Ya que el gobierno habla cínicamente de democracia debiera concebirla como el Estado que tiene la misión de organizar la vida, creando cada vez condiciones mejores de existencia humana. El lenguaje pierde así su propia capacidad para la verdad, para la honestidad política y lesiona la expresión personal. Evidentemente la turba rentada cumple con el mandato de pretender reemplazar con la anarquía, el consenso institucional.
La cerrazón que impera quiere instalar en la mente de la gente que: el régimen político del país debe depender solamente de la voluntad de un hombre o del grupo que gobierna. Tratan de lograr adhesiones sin que ciertos distraídos se den cuenta del abuso opresivo del poder político ejercido sin ley, sin control y sin freno, permitiendo que los alzados cómplices para la violencia ejerzan pedanterías banderizas intolerables, intentando, además, hacer añicos la comunidad de valores tradicionales. No les basta con haber rebajado las palabras sin reconstruir el arte de la lectura y el estímulo de la capacidad literaria.
En esta línea de perturbación se han impuesto malograr el desarrollo intelectual, la reflexión, el amor al libro en la tradicional Feria Internacional cuya trascendencia a través de los años se debe a la inteligencia; el valor literario; la responsabilidad de escritores; intelectuales y pensadores que dialogaban en paz con el numeroso y renovado público.
La primacía de la palabra es característica del genio griego y judío, llegando en armonía hasta el cristianismo. Así, el sentido clásico y el sentido cristiano del mundo se esfuerzan para ordenar la realidad bajo el régimen del lenguaje limpio, sin falsedades y sin mentiras alevosas. Todo esto pretende ser arrasado por grupos revoltosos y fanáticos, estimulados por la excesiva retribución monetaria de sus mandantes.
Lamentablemente han demostrado un despotismo libertario, desconociendo que la autoridad no se ejerce con coacción ni con furor caudillista y menos con la insidia sino con la convivencia humana y con una propuesta en la que reine el mejor sistema de gobierno: la democracia, incluida la libertad responsable.
El proceso constitucional es imposible cuando el poder político en el gobierno reemplaza la ley con la fuerza irracional patotera.
Gentileza para “Periodismo de Verdad”
Nélida Rebollo de Montes, Profesora y periodista, distinguida con el Premio Benefactora de la Cultura. Ingresó en la Academia Provincial de la Historia con el trabajo titulado “Mujeres de mayo y prácticas electorales de 1816”. Con el voto unánime ingresó a la Sociedad Argentina de Escritores, institución que la distinguió con la “Pluma de Oro”, con la “Faja de Honor” y el “Gran Premio de Honor”. Autora del libro “Nuestro Tiempo y Nuestras Razones”, que incluye artículos de su profesión periodística, afrontando la difícil tarea del comentario instantáneo sobre los acontecimientos que se suceden diariamente. La gente valora en ellos el estudio relevante sobre el presente. El libro figura en las Universidades de Yale, de Columbia y en el catálogo online de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica. Su Ensayo “Rosalía de Castro. Antonio de la Torre : dos testimonios de la pasión poética” fue incluido en la Biblioteca de la Universidad de Santiago de Compostela de España, en la Biblioteca Pública de Nueva York y en la Universidad Stony Brook de Nueva York de Estados Unidos de Norteamérica. Fue galardonada, en 1986, con el premio internacional “Honoris Causa”, otorgado por la Acción Católica Argentina con sede en Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica. En el mismo año, la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (OEA) la premió en el año internacional de la Paz. Fue elegida, en 1990, “Ciudadana Ilustre” de la Municipalidad de la Capital de San Juan y condecorada, en 1994, por el Diario la Razón. El Centro de Artistas Plásticos de San Juan la consagró, en el mismo año, “Benefactora del Arte”. Tres veces premiada, en 1997, 2001 y 2005, por ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina) y, en 1990, con el “Santa Clara de Asís”.
La Dra. Rebecca Ann Bill de la Universidad de Stanford de California, Estados Unidos, contratada por FORES (Foro de Estudios sobre la Administración de Justicia de la República Argentina) consultó como fuente de de información un artículo periodístico de la Profesora Nélida Rebollo de Montes (argentina) titulado “La Suprema Corte de Justicia en la Presidencia de Mitre” y un libro del Dr. Harold J. Berman (estadounidense) de la Universidad de Cambridge y profesor emérito de la Universidad de Harvard. De ambos autores la Dra. Bill utilizó datos para su obra de investigación “Medición de la autonomía judicial. Juzgado Federal de primera instancia en lo penal de la República Argentina”.

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publicado el julio 17th, 2010 a 14:33