De lujo. Editorial de “La Nueva Provincia”
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El barrabravismo –permítasenos la licencia de emparejar a sus despreciables cultores con tantas empresas humanas ilustres rubricadas por el mismo sufijo “ismo”– no deja de sorprendernos. De sorprendernos y de crecer. ¿O acaso no es crecer eso de que sus cúpulas mafiosas envíen “delegaciones” propias al Mundial, como si se tratase de embajadas itinerantes de algún poder establecido y soberano?
Antes se les suponía apañadas por la dirigencia deportiva y política, pero individualmente radiadas a un estrato delictivo. Urge corregir hoy tal presunción, desde que dos empleados del INDEC –Ariel Pugliese, alias El Gusano, y Javier Miranda, entre otros por develarse– acaban de arribar a Sudáfrica en ancas de esa suerte de nebulosa protocolar que significa integrar una barrabrava en el extranjero.
El Gusano había participado hace poco de un escrache en la Feria del Libro contra el autor de un trabajo donde se criticaba al INDEC, y en 2007 había sido investigado por el asesinato de un hincha de Tigre.
Todavía, claro está, no es chic pertenecer al barrabravismo. Pero no se negará que tiene sus ventajas. Son las delicias de esa asociación ilícita que es el kirchnerismo.
Fuente: La Nueva Provincia de Bahía Blanca
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