19 junio 2010

La Argentina confunde su estrategia. Por Ricardo López Murphy

Publicado en Economía, Opinión |
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  • Periodismo de Verdad: 19 de junio de 2010

       

    La inserción en el mundo que los países latinoamericanos están registrando en los últimos veinticinco años, siguiendo la exitosísima experiencia que desde principios de los años sesenta llevaron a efecto los llamados “tigres asiáticos”, tuvo como referencia la mayor aptitud que una estrategia abierta e integrada con el mundo tiene para potenciar el crecimiento económico y la mejor asignación de los recursos.

    La estrategia de la inserción en el mundo se basa en cinco elementos muy específicos dentro del esquema económico.

    El primero es mejorar la asignación estática de recursos. Esto es, hacer abundantes los recursos escasos y escasos los recursos abundantes (básicamente, éste es el motivo central para comerciar). El gran motor que suele estar detrás de los países en desarrollo es el deseo de aprovechar al máximo esta forma de utilizar los recursos excedentes o de darles mayor productividad.

    El segundo efecto tiene que ver con la capacidad de adquirir bienes de capital o bienes que faciliten la transformación del sector productivo.

    El tercer factor que se debe tener en cuenta es la necesidad de aprovechar las economías de escala, es decir, alcanzar la dimensión del mercado en el que es factible trabajar con costos mínimos.

    La cuarta razón del fenómeno de integración internacional se refiere a la adquisición de conocimientos y, a su vez, tiene que ver con las ventajas dinámicas. O sea, con la capacidad de adquirir conocimientos, absorber cambios tecnológicos e incorporar nuevas aptitudes productivas, que está muy relacionada con la disponibilidad de recursos externos. Esto no puede depender de la deuda que tenemos o de la ayuda que recibamos, sino, esencialmente, de lo que sepamos producir y vender para financiarnos.

    El último punto es que la integración en el mundo nos hace responsables de seguir mecanismos y reglas institucionales que disciplinan no sólo a nuestra producción exportable, sino también a la que tiene el propio país como destino.

    Es necesario actuar con transparencia y previsibilidad, porque estas virtudes generan un beneficio institucional que también influye y que mejora la performance económica de los países.

    Esta estrategia de cinco puntos ayudó a que la tasa de crecimiento de muchos países haya sido sostenible y previsible, y sometió también a una mayor exigencia a toda su organización empresaria.

    A su vez, esa confianza y esa previsibilidad están en gran medida contenidas por el respeto de los acuerdos internacionales, que son las reglas que nos autoimponemos para desempeñarnos en el mundo.

    La idea de un desarrollo basado en el aislamiento, en reducir el comercio, en depender de la sustitución de importaciones, no sólo es anacrónica, sino que demostró en numerosas ocasiones su inviabilidad y sus enormes costos.

    En esta línea, es muy importante para la Argentina comprender, defender y respetar cabalmente las reglas internacionales, ya que esto contribuye a construir una buena reputación. Esto, que es formidable, muchas veces es subestimado en los análisis de asignación de recursos, a pesar de que constituye un factor decisivo.

    Las operaciones comerciales no se hacen de una vez y para siempre. Por el contrario, constituyen un vínculo permanente y forman parte de un proceso en continuo desarrollo.

    Entonces, la estrategia más inteligente que nuestro país podría desarrollar sería consolidar los mecanismos regionales de integración, con vocación de cumplir y hacer cumplir los tratados, evitando los subterfugios y, sobre todo, no trastrocando los conceptos.

    No es cierto que se puede avanzar impidiendo el comercio y cerrando el intercambio. Se avanza creando comercio y facilitando la venta de los productos.

    En realidad, el factor primordial en estas cuestiones es el ritmo de crecimiento de las exportaciones. Lamentablemente, en este aspecto la Argentina viene muy rezagada respecto de sus vecinos en los últimos diez años. Este fenómeno no llega a ser ocultado por la formidable mejora que hubo en los términos del intercambio.

    Debe quedar absolutamente claro que nuestra incidencia en el comercio internacional vino declinando sustancialmente desde la Segunda Guerra Mundial y que sólo en algunos breves períodos se pudo evitar esa caída.

    Cabe recordar que la Argentina llegó a tener cerca del tres por ciento de participación en las transacciones mundiales. Hoy sólo tiene parte en el 0,4% de ellas.

    Está en el interés nacional y en el de los vecinos de la región crear y sostener reglas confiables. Si algo necesita el conjunto de estos países es mucha inversión. Eso solucionaría la cuestión del empleo genuino y daría una respuesta integral a la demanda de la integración comunitaria interna. Es difícil que haya cohesión social sin empleo productivo. Y resulta imposible que haya empleo si no hay inversión, o, mejor dicho, que haya inversión si no hay reglas de juego sensatas, sobre todo, en lo que hace al comercio internacional.

    La Argentina debería ir hacia una estrategia inteligente de integración, tanto regional como mundial. La idea de aislarse y de depender sólo de aquello que producimos (debido a la excepcional dotación de recursos naturales) nos llevó en el pasado a no avanzar ni como nación ni como sociedad. Apostemos por la modernidad, por el cambio tecnológico. Desarrollemos, con la mejor asignación de recursos, el mayor valor agregado para nuestras exportaciones y transformemos al país en una de las naciones más abiertas e integradas al mundo. Nuestra modernización depende de ello. © LA NACION

    El autor fue candidato a presidente de la Nación en 2007 por el partido Recrear

    Fuente: La Nación

     


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    Esta noticia fue publicada el Sábado, junio 19th, 2010 a las 9:17 bajo la sección Economía, Opinión. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

    There is currently una respuesta to “La Argentina confunde su estrategia. Por Ricardo López Murphy”

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    1. 1 On junio 20th, 2010, francisco benard said:

      El 19 de noviembre de 1993 el Presidente de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz Williams de Klerk anunció en Johanesburgh -capital financiera- cual iba a ser la política exterior para integrar a Sudáfrica en el mundo.
      Le sucedieron varios Presidentes y la política sigue siendo la misma.Los “lineamientos estrátegicos” son anunciados públicamente y conocidos por la sociedad y los empresarios.”Son Políticas de Estado”Nada cambia porque prima el interés de la Nación y no las interpretaciones “ideológicas”.En la Argentina pasamos de “relaciones carnales con los Estados Unidos a relaciones carnales con Venezuela,Ecuador,etc.El Canciller Hector Timmerman ha dicho que la “Politica Exterior” la fija la Presidente Cristina Kirchner.Se olvido de sus propias convicciones.Antes pensaba que los derechos humanos eran “supra-ideológicos” y condenaba al régimen de Cuba.Resigna principios personales para ser Ministro de Relaciones Exteriores y
      Culto.Los países anglosajones y los desarrollados tienen políticas a largo plazo.

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