El General Menéndez viaja hoy a Córdoba. Se va un soldado con mayúsculas. Por Luz García Hamilton
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Luciano Benjamín Menéndez fue condenado a cadena perpetua en Tucumán por “graves violaciones a los derechos humanos”. Sin embargo este General, que no se doblegó y que a lo largo de todo el juicio aceptó con dignidad elogiable cada una de las disposiciones del Tribunal, se va de Tucumán con la frente alta. Emocionaron su entereza y su resignación. Sin duda está convencido de que ha servido a la Patria con honor y de que estos juicios tienen un tinte altamente político. Ruega que encontremos el camino de la paz.
De bajísimo perfil y pasos firmes, el General Luciano Benjamín Menéndez sorprendió a todos en Tucumán con su fuerza y convicción.
Quienes ideologicamente piensan como él , coinciden en admirar su fuerza y su convicción para defender el accionar de la lucha contra la subversión y su entereza para enfrentar los juicios y las situaciones límites por las que tuvo que pasar al escuchar testimonios, abucheos, infamias. Quienes lo consideran un “genocida” y festejan su condena, si bien no lo quieren nada reconocen que sorprende su actitud de asumir toda la responsabilidad y de defender a toda costa el accionar de las FFAA.
Luciano Benjamín Menéndez jamás bajó la cabeza ni flaqueó. Pese a sus 83 años y a los muchos que lleva privado de su libertad, aún cuando desconoce a la Justicia Ordinaria porque sostiene que él ha sido juzgado por los tribunales militares impone respeto y se muestra sereno.
Como un caballero saludó a los Jueces que lo habían condenado a cadena perpetua y se mantuvo de pie en la Sala escuchando improperios en su contra, hasta que el último de ellos se hubo retirado de la Sala de audiencia sin bajar siquiera la mirada, con valentía y con tranquilidad absoluta. Sus familiares más cercanos dejaron escapar una lágrima, mientras él con serenidad manifestó que “su condena no tenía importancia” y que lo grave era la situación política de este país que se encuentra en grave riesgo como advirtió desde su alegato.
Durante los cinco meses que duró el Juicio por la causa ex Jefatura de Policía, jamás Menéndez dio una conferencia de prensa, ni generó ningún tipo de noticias. Aún cuando llegó a Tucumán enfermo luego de haber estado internado en el Hospital Militar de Córdoba, asistió a cada una de las audiencias si bien siempre estuvo aislado en una oficina del TOF, participando del juicio por video conferencia por su estado de salud. Fue testigo de la muerte del General Cattáneo y del Coronel Zimmermann, con quienes había compartido dos años de prisión en el ex Arsenal Miguel de Azcuénaga junto al General Bussi quien debió ser hospitalizado en reiteradas oportunidades por lo que fue separado del juicio. Asi Menéndez fue el único de los cuatro jefes militares imputados que quedó en este juicio, con el dolor que acarreaba por la muerte de sus camaradas.
Con 83 años tomará otra vez un avión esta tarde para trasladarse con la custodia correspondiente a Córdoba, donde otra vez está siendo juzgado.
Ni una queja:
Visiblemente más delgado que cuando llegó a la provincia y con un cuadro respiratorio que se va deteriorando, Menéndez acató y respetó cada una de las decisiones del Tribunal Oral con la frente en alta, erguido, fuerte en su espíritu a pesar de haber repetido varias veces que él sólo responde a la Justicia Militar que lo juzgó.
Jamás se quejó de nada, jamás exigió nada. Salvo en algunas oportunidades que pidió hacer uso de la palabra para aclarar testimonios con los que no coincidía o cuando durante 55 minutos leyó su alegato, en niguna otra oportunidad se escuchó a Menéndez.
En la tarde de hoy dejará la casa de su hijo en un country de Yerba Buena para viajar a Córdoba en donde junto al General Jorge Rafael Videla está siendo juzgado. En Córdoba Menéndez debe cumplir arresto en una cárcel común, como ya lo venía haciendo, aunque se estima que será internado previamente en el Hospital Militar porque en los últimos días ha tenido algunas dificultades respiratorias.
No se queja de nada. Está resignado y si bien los Jueces de Córdoba han dispuesto que algunos de los 31 imputados estén en su domicilio particular mientras dure el juicio, seguramente alertados por las dos muertes lamentables que hubo en Tucumán y teniendo conocimiento de que las respectivas familias iniciarán acciones judiciales en los próximos días contra las autoridades judiciales, él no sabe que pasará con él ni levanta su voz. “Serán los jueces quienes resuelvan hijita”, me dijo con absoluta serenidad. Ojala los jueces de Córdoba sepan cuidar a los ancianos imputados que defendieron a la Nación para que no haya que lamentar hechos como los que sucedieron en Tucumán con el fallecimiento de dos acusados, que marcan un punto negro en el desarrollo de los juicios de “lesa humanidad” porque los derechos humanos bien entendidos son para todos por igual y porque no se puede someter a semejantes situaciones de estrés y desamparo a personas de más de 70 años. Lo digo con todo respeto porque estoy segura que a los abogados y jueces de Tucumán todavía les duele lo sucedido y porque nadie, ni aún la querella o los familiares, quieren cargar sobre sus espaldas con la muerte de nadie.
Menéndez se va hoy a Córdoba. Se va con las botas puestas. En su ánimo sólo existe la añoranza de una pacificación para la Argentina, de una reconciliación entre todos.
Ha dado una lección de entereza este General que tiene la seguridad de que en el país hubo una guerra. Una Guerra iniciada por el terrorismo, una guerra a la que el Ejército llegó cumpliendo una orden del Gobierno Constitucional. Una guerra que la ganaron en el monte, peleando junto a las valientes tropas de ésa época y que contó con el mayoritario apoyo popular.
General Ménendez. Se va usted de Tucumán con prisión perpetua. Pero se va caminando con paso firme y con la frente alta. Ha sido ejemplo de fortaleza y dignidad.
Quiera Dios que encontremos ese camino de la paz que usted y todos nosotros anhelamos. Se la debemos a nuestros hijos y a nuestros nietos.
Gracias por su temple General Menéndez y por haber soportado con hidalguía todo este proceso durísimo. Si con esto se logra que haya paz, entonces a pesar de todo, habrá valido la pena. Se que usted y varios de sus camaradas están dispuestos a resignar su libertad si es que sirve para la reconstrucción nacional.
General Menéndez usted dijo una vez que tiene la conciencia tranquila. Lo ha demostrado con creces.
Se va de Tucumán por la puerta grande aún con el peso enorme de la condena. Gracias por su alegato General, sin duda constituye un documento histórico.
Que Dios lo bendiga. Que Dios nos de paz.
Luz García Hamilton
Periodista
Periodismo de Verdad

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