Diego y Lionel dos ejemplos contrapuestos. Por Rafael Bulacio
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Hugo Chávez anunció en su programa televisivo semanal, que Diego Maradona visitará Venezuela esta semana. “Ayer me llamó Maradona… viene Maradona para acá, viene el lunes o el martes. Me dijo: “quiero pasar por allá”, informó el Dictador venezolano durante su programa dominical “Aló Presidente” sin proporcionar mayores detalles.
El Director Técnico del Seleccionado argentino de fútbol guarda un silencio hermético desde el pasado 3 de julio luego de la derrota del equipo por un histórico 4 a 0 frente a los alemanes en los cuartos de final del torneo de Sudáfica. Sin embargo es en esta semana donde se definiría su continuidad o nó como entrenador. No sería extraño que Maradona viajara al país caribeño, lo hizo en reiteradas oportunidades y hasta participó de la campaña política orquestada por Chávez para reformar la Carta Magna venezolana que posibilita su reelección. También es conocida su afinidad con Fidel Castro y las ponderaciones al viejo líder cubano; nunca criticó la dureza del régimen con sus opositores, ni las continuas violaciones a los DDHH.
Pero de Maradona, como hombre, puede esperarse cualquier cosa, ha sido un modelo de oportunismo y camaleonismo político, tal como lo señala Juan José Sebreli en su libro Comediantes y Mártires, donde recuerda también su adhesión a figuras de muy distintas orientaciones, como Videla, Alfonsín, Menem, Macri y a Néstor y Cristina Kirchner[i]. Cuando las cosas se le ponen feas, y un ejemplo es la ira despertada en la colectividad judía por su apoyo al Presidente iraní Ahmadineyad, responde hipócritamente: “Yo no me meto en política”.
Maradona seguirá haciendo de las suyas, porque ya forma parte de la confusión en que está inmersa la sociedad argentina, claro que no todos, pero sí una gran parte de ella. Desde la Sra. Presidente que exclama como un hincha cualunque, “aguante Maradona”, pasando por los que fueron a recibirlo a Ezeiza como si hubiera ganado la copa, o Julio Grondona, el mandamás del fútbol argentino, que dice que su continuidad al frente del Seleccionado es decisión del propio Maradona.
En el otro extremo de la escala de valores, felizmente en el más alto, está Lionel Messi, que aprovechó estos días de vacaciones para prodigarse en espectáculos con fines benéficos que lo tuvieron como principal protagonista. Voló a Panamá, estuvo en Haití y en el Brasil, entregando su fútbol, su humildad y su simpatía. El jugador más valioso del planeta no escatimó su tiempo, su descanso, su físico, para acudir en ayuda de los más necesitados, ofreciendo lo mejor que tiene, su virtuosismo con el balón.
Nunca se supo que Messi consumiera drogas, nunca emitió opiniones políticas, nunca atacó ninguna fe religiosa; no se le conocen hijos bastardos, reconocidos o nó; siempre mantuvo un perfil bajo, tiene una vida simple, alejada de los peligros de la noche, del alcohol y de las prostitutas. No se le conocen “amigos” de la juerga, porque no la practica, solo practica fútbol y lo hace como los más grandes astros de la historia y cuando el tiempo se lo permite, regresa a su Rosario natal para disfrutar de su familia y de sus amigos. Messi si que es un modelo a seguir, y quizás por eso mismo sea tan criticado por la prensa argentina, tan generosa con los peores ejemplos.
“Reflexiones sobre la Actualidad” análisis de Rafael Bulacio, irradiado en la fecha por las ondas de Radio del Plata Tucumán, 93,9 Mhz; Millenium Tucumán, 97,7 Mhz; y Spika Tucumán, 89,1Mhz.
[i] Juan José Sebreli -Comediantes y Martires- Editorial Debate, 2009 Pag. 201

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publicado el julio 19th, 2010 a 22:46