29 julio 2010

Polémicas y Políticas de Estado: El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde

Publicado en Economía, Opinión, Política |
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  • Periodismo de Verdad: 29 de julio de 2010

     

    Cuando promediaba la presidencia de Néstor Kirchner dio comienzo la danza de nombres respecto de a quién le correspondería, en el 2008, calzarse la banda y empuñar el bastón que, en su momento, aquel había recibido de Eduardo Duhalde. Fue entonces que el santacruceño nos mantuvo en vilo a todos con ese singular hallazgo lingüístico de que podía “ser pingüino o pingüina”.

    Cualquiera que conociera el paño del matrimonio sabía que su jefe indiscutido no hablaba en vano y que, llegado el momento y luego de computar con cuidado fortalezas y debilidades de uno y otro, seria él quien decidiría el menudo problema de la sucesión.

    Finalmente eligió a su mujer y ahora es ella la encargada de ponerle un poco de misterio al 2011. En efecto, al finalizar la semana pasada, apagados ya los ecos de la legalización del matrimonio gay y en medio de los dimes y diretes de la política, Cristina Fernández advirtió a quién quisiera escucharla que no la descartasen tan rápido. Que ella podía ser reelecta.

    Néstor Kirchner se divertía, antaño, a expensas del mundo politizado, cuando dejaba entrever que nada estaba resuelto en cuanto al candidato que tomaría las riendas del gobierno.

    Pero el patagónico podía darse esos lujos en razón de que él era el decisor de última instancia. Su esposa, en cambio, una simple secundona. Para aquellos que hayan tomado en serio las declaraciones de la señora es conveniente que recuerden algo elemental: nada ha cambiado en la relación de poder existente entre los cónyuges.

    Él manda y ella obedece. De modo tal que si la presidente dice que tiene posibilidades de continuar en Balcarce 50 luego de terminado su mandato, es porque su marido le dio el visto bueno para que avance en ese sentido.

    Tanto es así que este lunes fue el propio Kirchner quien desempolvó la vieja frase, con un agregado no menor: “pingüino, pingüina o internas.”

    En resumidas cuentas, estamos presenciando una comedia que ya vimos. Es una figurita repetida en el sentido de que, una vez más, los Kirchner comienzan el montaje de una estrategia para mantener a la tropa prieta, a los adversarios preocupados y a la opinión pública hablando sobre él y ella a tiempo completo.

    Hasta aquí todo parece indicar que si la actual situación no cambiase demasiado, esto es, si la economía siguiese en alza, la imagen del gobierno mejorase y el arco opositor no mostrase un mejor perfil, el candidato puesto será el santacruceño.

    Pero, claro, faltan todavía transcurrir doce meses cruciales que pondrán, finalmente, a los presidenciables ante la necesidad de dirimir supremacías en unas elecciones internas abiertas y obligatorias. No se puede, pues, un año antes, cerrar la cuestión de las candidaturas.

    Kirchner no ceja en su empeño de montar —con resultado por ahora adverso— una estructura electoral competitiva en cuatro de los cinco grandes distritos electorales donde sus fuerzas son escasas, sus candidatos escuálidos y sus posibilidades de triunfo remotas si los comicios se substanciasen hoy.

    Él es su propio jefe de campaña y en ese orden de cosas debe analizarse el reciente viaje a Santa Fe —donde alentó a Agustín Rossi y a Rafael Bielsa a competir contra el socialismo gobernante y contra los dos principales referentes de la disidencia justicialista, Carlos Reutemann y Jorge Obeid—, los lazos que ha anudado, aunque parezca mentira, con José Manuel de la Sota en Córdoba y el empuje que pretende darle a sus laderos en la Capital, ahora que el macrismo camina por la cornisa.

    El problema con Kirchner es que parece ignorar que los otros —sus enemigos— también existen y por mucho que los tenga en menos, no resultan tan insignificantes como parecen creer en las tiendas del oficialismo. Esta aún por verse cuál es la reacción de la opinión publica frente al acoso y al juzgamiento de Mauricio Macri.

    El santacruceño cree que está a punto de derrumbarse pero bien podría tener razón Jaime Durán Barba —el ecuatoriano que hace las veces de gurú del jefe de gobierno de la Capital— que dijo, muy suelto de cuerpo, que a la gente “no le importa una m…” el intríngulis que tiene soliviantada a la clase política porteña. ¿Y si tuviera razón el asesor macrista y no el ex–presidente?

    ¿Y si por una de esas ironías del destino, o como quiera llamársele, el jefe del PRO, al victimizarse y salir a torearlo en todos los terrenos al santacruceño,terminase siendo favorecido y creciese su intención de voto? Quien mejor ha calibrado esa posibilidad y de ahí su reacción, ha sido Eduardo Duhalde.

    El hecho de que fuese el más enfático a la hora de defenderlo a Macri se explica por dos diversas razones: de un lado, una vieja convicción del de Lomas de Zamora en cuanto al futuro político provisorio del hoy zamarreado Lord Mayor porteño; del otro, la perspicacia de darse cuenta de que no se ha dicho la ultima palabra en el caso de las supuestas escuchas ilegales y, hasta que aclare, más vale respaldar al político que mide mejor en ese amplio espectro que va del peronismo federal al PRO.

    La consideración de Duhalde por Macri viene de lejos y no está demás recordar que, ni bien Carlos Reutemann rechazó la invitación del bonaerense para enfrentar a Carlos Menem en el 2003, Duhalde le hizo extensiva la oferta a Macri y a Felipe Solá.

    Ambos, por distintas razones, recusaron el convite. Néstor Kirchner, que en punto a apetito de poder y aventurerismo político, en el mejor sentido de la palabra, les saca a aquéllos una ventaja considerable, aceptó enseguida. Total nada tenía que perder. Lo que ganó lo sabemos todos.

    Como quiera que sea, ha quedado de manifiesto en estos días la aceleración de un tiempo político que, algunos creíamos erróneamente, iba a escalar recién sobre fin de año. Pues ha sucedido otra cosa. Nadie se da tregua. Las peleas están a la orden del día.

    Las disputas se desenvuelven no sólo entre adversarios sino entre conmilitones. La temperatura del debate sube conforme transcurren las horas y, sobre todo, ninguno de los contendientes quiere dar ventajas.

    Pruebas al canto:

    1) Las conversaciones de Néstor Kirchner para que Sergio Massa caliente motores en la provincia de Buenos Aires, donde también desean tener voz y voto la hermana del ex–presidente, Alicia, y el inefable Hugo Moyano que, en sus desvaríos, sueña con la gobernación.

    Scioli, a todo esto, no puede creer que el santacruceño le pague tan mal su docilidad.

    2) Los cruces, cuando no, de Elisa Carrió y Ricardo Alfonsín. Quien consideró que todo era miel sobre hojuelas entre ellos, se olvidó del carácter de Lilita.

    3) Las idas y vueltas de Julio Cobos y Hermes Binner, que poco menos lo dejó pagando al vicepresidente al declarar que no tiene intención alguna de conformar con el mendocino una fórmula presidencial.

    4)Los mandobles que se han cruzados Daniel Scioli y Francisco De Narváez con base en la provincia de Buenos Aires. Es cierto que no todas son polémicas y posiciones irreductibles.

    El grueso del peronismo federal y de la UCR han decidido consensuar, antes de las elecciones del año que viene, algo que falta en la Argentina desde hace décadas y explica, en buena medida, nuestro retroceso institucional y la decadencia que nos afecta: políticas de estado.

    El solo hecho de que el tema se haya tirado sobre el tapete y se haya tratado provisoriamente pero con seriedad, es razón suficiente para alentar un optimismo moderado respecto de cuánto más civilizadas podrían llegar a ser las relaciones, entre el oficialismo y oposición a partir del 2012, si en la segunda vuelta de los comicios por venir se enfrentase el panradicalismo y el justicialismo disidente.

    Hasta la próxima semana.

    Vicente Massot


    La emisión que se viene

    A Mercedes, las convicciones ortodoxas le llegaron tarde 

    • Marcó del Pont intenta sin éxito resistir el embate del gobierno sobre las pseudoutilidades—o, para ser más claros, falsas ganancias— del Banco Central.

    Como hemos consignado repetidamente, se trata de utilidades de fuente contable, no realizadas ni realizables.

    Son originadas, además, por la desvalorización de la moneda argentina —que es misión específica del BCRA evitar— y de una transitoria y reversible recuperación de los volátiles bonos públicos.

    Se trata de conceptos de ganancia auténticamente inauditos: en un caso se trata del producto de incumplir con la ley orgánica de la entidad; en el otro, se distribuye al accionista (el Tesoro) y considera como utilidad la recuperación del
    valor nominal de la deuda que el mismo accionista mantiene con el Banco.

    • Sobre estas supuestas utilidades quedan por distribuir por $ 22000 MM.

    • En el primer semestre no fue necesario girar más que $ 1500 MM como adelanto de esas utilidades, ya que el Tesoro contó con el fuerte aumento estacional de la recaudación.

    • La ANSES, además, aportó otros $ 4000 MM correspondientes a otro insólito concepto de utilidad distribuible.

    Nos referimos a las también contables diferencias de valuación de la cartera correspondiente al Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

    Más allá de tratarse también de ganancias de capital no realizadas, hacerle distribuir ganancias al Fondo implica considerarlo como si fuera una vulgar empresa comercial en manos del estado y en busca de lucro, y no de la cartera de inversiones que buscan asegurar el sostenimiento futuro del sistema de seguridad social.

    • Estos y otros ardides permitieron a la secretaría de Hacienda exhibir un supuesto superávit primario de $ 11000 MM en la primera mitad del año.

    Pero para el segundo semestre la recaudación ya no crecerá al ritmo del primer semestre.

    Y el gasto —por el contrario— se disparará por la incidencia de los aumentos salariales y de subsidios y la cercanía del año electoral.

    • La transferencia de utilidades por parte del Central al Tesoro no es legítima pero sí legal, pues está prevista por su Carta Orgánica.

    • Pero Marcó del Pont, ahora conciente de los riesgos que implica semejante nivel de emisión monetaria —única forma de poder distribuir esas falsas utilidades— ha salido a defender el Programa Monetario aprobado a fin de 2009 por Redrado.

    Ese programa establece un aumento en la cantidad de dinero de 19 % como máximo durante este año.

    Ha quedado prácticamente descartada la posibilidad de que una parte de esos $ 22000 MM sean capitalizados por el Central, tal como se hizo en años anteriores y pretende ahora la nueva presidente.

    Para morigerar el impacto inflacionario, el gobierno tolerará que los fondos se envíen en forma gradual durante los próximos cinco meses que quedan del año y
    con mayor incidencia en los dos últimos.

    Debe tenerse en cuenta que esa expansión monetaria se agregará a la emisión por otras fuentes, como la compra de divisas comerciales y financieras, los adelantos transitorios y la apropiación de reservas.

    Para pretender cumplir con la meta monetaria y evitar un salto mayor de la inflación, el BCRA deberá acelerar la absorción de pesos vía LEBAC, NOBAC y
    pases.

    Pero semejante crecimiento de los pasivos financieros del BCRA será difícil de
    lograr sin un severo impacto en la tasa de interés.

    • La semana que viene el Central pagará con reservas U$ 2300 MM por el vencimiento de capital anual del BODEN 2012.

    Para justificar ese uso, el gobierno insistirá en argumentar que las reservas se encuentran por encima de los U$ 51000 MM y que —al menos transitoriamente por el canje— la fuga de capitales se ha detenido.

    Desde el segundo trimestre de 2007 hasta el primer trimestre de 2010 se fugaron capitales al exterior por U$ 49700 MM.

    Tras el máximo de 2008 —en que representó 7 % del PBI, se fueron cada año entre 3,5 % y 5 % del PBI.

    El superávit comercial acumulado desde el año 2003 hasta 2009 sumó U$ 103600 MM pero hoy las reservas del BCRA son menos de la mitad de ese monto.

    La realidad es que las reservas netas efectivas —que son las que se debe considerar a la hora de una corrida contra el peso— no superan, antes del pago del BODEN 2012, los U$ 16000 MM.

    • Con los ingresos del BCRA por utilidades, adelantos y apropiación de reservas y los fondos capturados a la seguridad social, Economía se asegura un cierre de 2010 sin sobresaltos.

    • El 2011, con más gasto y las reservas netas efectivas agotándose, es otro cantar.

    Para cubrir las necesidades de financiamiento en pesos siempre se podrá contar con cierta discrecionalidad en la emisión de moneda (a costa de trepar nuevos escalones inflacionarios).

    Pero al caja en dólares no se resuelve tan sencillamente y las reservas netas serán menores.

    Agustín Monteverde

    inc@ar.inter.net                                                      

    Gentileza de Massot / Monteverde & Asociados


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    Esta noticia fue publicada el Jueves, julio 29th, 2010 a las 1:14 bajo la sección Economía, Opinión, Política. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

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