30 julio 2010

LA ARGENTINA DEL GUAYQUIRARO. Por Dámaso Uriburu Montes

Publicado en Opinión |
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  • Periodismo de Verdad: 30 de julio de 2010

    En 1946, la primera gran oleada de hijos de inmigrantes llegaba en masa a la expectación pública cordobesa. Lo que para una provincia de tan rica y antigua historia fundacional de nuestra nación, significaba un verdadero hito de cambio. Como, al mismo tiempo, también lo era la llegada del General Perón a la Presidencia de la Nación. La lista de la nueva dirigencia incorporaba apellidos como Balerta, Indivere, Gordillo, Bevilacqua, Zanotti, Mangialavori, Risotti, a la que se agregaba un tal De la Fuente, quizás llegado desde La Rioja. Lo cual fue aprovechado por un jocoso in-tegrante de la Legislatura cordobesa, quien haciendo gala del típico humor mediterráneo, formó una frase que decía “si balerta indivere gordillo e zanotti, bevi del acqua de la fuente, e mangia risotti”.

     

    Pero bromas aparte, si algún beneficio tuvo nuestra nación fue la llegada de ese vigoroso torrente inmigratorio, que tanto empuje le dio al proceso de industrialización que se inició con el gobierno de Perón.

    Siempre atento a este tipo de cuestiones de nuestro proceso histórico-político, la semana pasada tuve oportunidad de visitar La Paz, en el norte de Entre Ríos, que casualmente es uno de los centros de producción del “risotto” nacional (hoy exportado aún hasta la misma China). Lugar al que se accede por la Ruta Nacional 12, a cuyo costado todavía se yergue el viejo puente de hierro tendido sobre el río Guayquiraró (límite entre Corrientes y Entre Ríos), reemplazado por uno más amplio de doble mano. El viejo puente de hierro -ya en desuso- era levadizo, para permitir el paso de las barcazas transportadoras de ganado que, en épocas de gran vinculación con la industria inglesa, navegaban esos ríos para aprovisionar de vacunos a la industria frigorífica de entonces, particularmente al Frigorífico Santa Elena, situado apenas unos kilómetros al sur de La Paz.

    Los cambios del ’46, no se limitaron solo a lo político y social, sino que también a lo económico. Despertándose en ese rincón mesopotámico una muy importante actividad nacional: el cultivo y procesamiento del arroz. Cereal que no tiene en nuestro país el arraigo culinario que tiene en otros países de la región, y ni hablar del mundo. Y que nada fácil es lograrlo, dada la lucha contra la naturaleza que su producción implica, a lo que ahora se suma el flagelo de los cortes de energía, indispensable para su perentoria industrialización. Sin dudas se trata de una actividad agro-industrial que se ha desarrollado gracias a esa raza de pioneros que fueron los inmigrantes que la iniciaron y a los argentinos que pese a todo hoy la continúan, dando vida a ese lugar. Para dimensionar lo que estamos hablando cabe agregar que el arroz es el segundo cereal más producido del mundo, después del maíz que es producido para muchos otros propósitos que el del consumo humano, por lo que el arroz es el cereal más importante para la alimentación humana. Contribuyendo al aporte calórico de una quinta parte de las calorías consumidas en el mundo por los seres humanos, existiendo mayor demanda que oferta.

    Sin dudas seguimos siendo un país de grandes desafíos, tanto para quienes construyeron lo que hoy tenemos por realidad, como para quienes en su derrotero construyen nuestro futuro. El cambio que se produjo con la llegada de Perón al gobierno de ninguna manera se ha consolidado, particularmente porque el cambio de dirección económica no fue acompañado de una consolidación política que anclara esa transformación. En el medio hemos visto de todo. Hasta políticas que destrozaron la incipiente industria nacional, o ridículas propuestas de adoptar al dólar americano como moneda propia (lo cual hubiera sido un suicidio), o de cierre de la economía, o de una apertura irrestricta. En fin, un menú que solo fomentó la existencia de tantas argentinas como visiones de país aparecieron, y que es necesario amalgamar bajo una única política de desarrollo que nos integre como nación. El gran desafío de hoy no está muy lejos de lo que el viejo y el nuevo puente simbolizan en la Argentina del Guayquiraró.

    Fuente: La Prensa


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    Esta noticia fue publicada el Viernes, julio 30th, 2010 a las 18:55 bajo la sección Opinión. Puedes seguir cualquier respuesta a esta noticia mediante de RSS 2.0 feed. Puedes dejar una respuesta, o seguirla desde tu propio sitio.

    There is currently una respuesta to “LA ARGENTINA DEL GUAYQUIRARO. Por Dámaso Uriburu Montes”

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    1. 1 On julio 31st, 2010, Prudencio Bustos Argañaraz said:

      ¿Los Gordillo y los Fuente inmigrantes? Los primeros están aquí desde el siglo XVI y los segundos desde el XVII.

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