Nace en Uruguay la “derecha social”. Por Carlos Manuel Acuña
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Una respuesta al “gramscismo” que avanza.
Jóvenes con propuestas prácticas y convocantes para ser imitadas. Los valores.
El material que verán a continuación mediante la apertura de los link, les permitirá ingresar a algunas de las propuestas y realizaciones que en la hermana República Oriental del Uruguay ha puesto en marha un grupo de jóvenes a través de distintas organizaciones y un objetivo común: poner de manifiesto la planificada penetración ideológica realizada por la izquierda a partir de los mecanismos propuestos por Antonio Gramsci, cuyas ideas y reflexiones acerca de la posibilidad de imponer al comunismo mediante otros factores que no sean exclusivamente violentos, se instrumentaron a partir de 1960.
En realidad, Gramsci escribió su “Cuaderno desde la cárcel” en plena militancia en una Italia que veía asomarse la Segunda Guerra Mundial. El ideólogo marxista discrepaba con la estrategia abierta y frontal desplegada por el Partido Comunista de entonces, dependiente de la URSS que ya estaba enrolada en el conflicto bélico que asoló a Europa. Después del triunfo Aliado contra las fuerzas del Eje – Alemania nazi, Italia y Japón – las propuestas de Gramsci no fueron tomadas en cuenta por la conducción política centralizada en Moscú, pero tampo se las dejó totalmente de lado. Las dificultades posteriores que sufrieron las estructuras políticas del comunismo con títulos propios, paralelos pero siempre dependientes, reflotaron la filosofía operativa de Gramsci y se adecuaron a los nuevos tiempos donde uno de los principales factores de la lucha política se ubicó en el campo cultural. Básica y sinópticamente, lo que poco después pasó a denominarse el gramscismo consistió en dominar poco a poco y progresivamente determinadas áreas de la vida de los pueblos y así nació la penetración sin prisa y sin pausa (entrismo) en todos los estamentos culturales, en el periodismo como blanco principal y primario, la educación y los partidos políticos no comunistas, que comenzaron a registrar líneas internas que, en definitiva, propiciaban ideas y proyectos cada vez más cercanos al ideologismo marxista. De paso, el “debate” religioso, la modificación de los Códigos, la “atadura de manos” a las policías y el debilitamiento de las Fuerzas Armadas, fue la cuatrilogía principal de esta operación destinada a modificar el pensamiento y conquistar voluntades.
Un paso simultáneo consistió en lo que pasó a llamarse “el secuestro de las palabras”, es decir, tergiversar sutilmente el sentido de los vocablos para que éstos pasen a ocupar un lugar distinto en el lenguaje cotidiano y modificar no sólo los mecanismos intelectuales, sino también el sentido de lo que se quiere expresar. Una de las expresiones más emblematícas de lo que señalamos es “zona liberada” para referirse a aquellos lugares geográficos que fueron ocupados o buscaban conquistar las guerrillas marxistas que operaban en distintos lugares del planeta. Muy particularmente, esto ocurrió en la Argentina durante los años sesenta y setenta y así, aquellas áreas tucumanas ocupadas por la banda “Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez” del llamado “ejército revolucionario del pueblo (erp)” en plena guerra, pasaron, a denominarse “zonas liberadas”
en los partes de guerra o manifiestos y relatos de los subversivos armados. En los hechos, la “zona liberada” era nada más y nada menos que la “zona ocupada” por un enemigo inteligente que deseaba presentarse como altruista, idealista y al mismo tiempo con la practicidad que otorga la acción de la fuerza violenta. Lo mismo sucedía con los montoneros y otros grupos interdependientes que, además utilizaron ese “secuestro de las palabras” con profusión.
Exactamente igual sucedió en todos aquellos países que soportaron el terrorismo de aquellos años y entre ellos el Uruguay y Chile cuyos respectivos conflictos fueron muy importantes para los objetivos regionales que conducía y financiaba Cuba y de particular incidencia en nuestro país por la vecindad y la colaboración mútua de las organizaciones terroristas. Podemos dar varios ejemplos de lo que sinópticamente decimos. Cuando se robaban armas o dinero, el hecho se definía como”expropiación” o “recuperación” y así sucesivamente y hasta a los secuestrados se los llamó “prisioneros de guerra”.
Por su obvia importancia, la religión no escapó a la maniobra gramsciana y nació lo que dio en llamarse “diálogo entre cristianos y marxistas” (“Por Amor al Odio”, página 116 y siguientes del autor de este artículo. Tercera edición) que derivó en el estratégico Movimiento de Sacerdotes para el tercer mundo” que a su vez dio pie a la apóstata “teología de la liberación”. En el mencionado libro señalamos que los avances de este objetivo intelectual, político e ideológico llevó al lenguaje de la época y que aún persiste, a hablar del “hombre nuevo” lo que sucede cuando “desde el punto de vista del manejo de las imágenes – tema cada vez más importante desde el crecimiento de la televisión – se dinamiza una corriente sustentada en la técnica teatral del gran dramaturgo Bertol Brecht, en contraposición a la catarsis de lo que hablaba Aristóteles, que significa la liberación o cura de los males del espíritu a través de las emociones que provocan las distintas artes”. Para simplicar, diremos que en definitiva se trata de manipular las emociones del espectador y los sentimientos que le provocan los avatares del héroe de la tragedia, el relato o el moderno contenido de los videos que llegan a todos lo hogares. En consecuencia, el gramscismo comienza a imponer la figura del antihéroe que pese a expresar antivalores, genera simpatías entre el público televidente, cineasta o expectador teatral.
Otra palebreja hoy en boga es la referida al progresismo que en vez de definir un avance hacia lo mejor, al incremento de riqueza o bienestar generalizado, se detiene a señalar ponderativamente a quienes se identifican con la izquierda y así nacen los jueces progresistas que privilegian al delincuente como una víctima de la sociedad y no como lo que simplemente es; de tal manera, el perjudicado es la víctima y sobran los ejemplos en tal sentido con condenas a quien actuó en defensa propia pero de manera excesiva, lo que expresa un subjetivismo ideologizado por quien debe aplicar la norma objetiva – en síntesis, ese es el Derecho – lo que se traduce en una acondena al agredido, a la víctima a la que se interpreta como una integrante de la sociedad que es la responsable de la actitud asumida por el delincuente. El despropósito de tamaña afirmación conduce a situaciones insólitas que de tan conocidas nos excluimos citarlas ahora, pero podemos recordar, casi de pasada, aquella sentencia judicial que absolvió a un ladrón de autompoviles pues el juez consideró que el auto estacionado en la via pública era una cosa abandonada y por ende, al alcance de cualquiera. Dentro de este marco, se convoca a los jóvenes a convertirse en “el hombre nuevo” que debe exigir una “sociedad más justa” lo que lo obligará moralmente a “situarse en la vanguardia para alcanzar el cambio”, finalidad difusa que se enrola en ese “progresismo” combativo y fanatizado que señala con el dedo a los “reaccionarios”, es decir, contrarios a todo, sobre todo, son los que no comparten el “progresismo”.Podríamos extendernos con otros ejemplos que hoy son cotidianos, como lo relacionado con el vocablo “represión”, donde el reprimido es el justo, es el bueno y el represor es el autoritario egoista que únicamente desea el mal de los demás por el mal mismo”. Así las cárceles argentinas, chilenas, uruguayas y hasta colombianas, están llenas de represores por el sólo hecho de ser militares o policías que cumplieron órdenes exitosamente y que son sentenciados pese a su inocencia, ser perfectos ciudadanos, profesionales y excelentes padres de familia destacados por su comportamiento y trayectoria.
Los ejemplos fluyen rápidamente pero por hoy consideramos que lo escrito son suficientes para tener una idea de lo que sucede y también lo que alimenta a la “derecha social” que comenzaron a implementar los jóvenes uruguayos al margen de todo partidismo. El modo tan práctico de llevar adelante un proyecto tan importante los lleva a enfrentar el falso mundo del
slogan, de los lugares comunes que de tanto repetidos se convierten en verdades pese a su falta de basamento y también los falsos caminos del ecologismo y otros embates de una lucha casi silenciosa, donde los otros son los activos que no descansan y los nuestros están dormidos o “tienen otra cosa que hacer”. A continuación, la información de los amigos uruguayos.
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| Asunto: | SUMATE A LA DERECHA SOCIAL, UNA PROPUESTA DE ACCION |
| Fecha: | Mon, 23 Aug 2010 21:56:49 -0300 |
| De: | Enrique Mangini Usera <antarkos@gmail.com> |
Estimados:
Aquí hay un gran esfuerzo de una parte de nuestra juventud, ya leyeron ayer la entrevista de el Observador , pero hoy vamos por más, aqui hay un correcto aprovechamiento de las redes sociales y un sentimiento dersencontrado de actividades que nos permiten visualizar nuestra identidad de nación, por eso una propuesta de accion de nuestra juventud.
Teniendo en cuenta la lectura de este articulo, pasado en el dia de ayer, hoy les mostramos otras actitudes y desarrollos. Vamos a verlos.
lunes 23 de agosto de 2010
URUGUAY: “LA DERECHA PIDE CANCHA”
Por Pablo Solari
http://derechasocial.blogspot.com/
Mail: derechasocialuru@hotmail.com
http://www.facebook.com/pages/Derecha-Social-Uruguay/111272252231872
http://diariopregon.blogspot.com/2010/08/uruguay-la-derecha-pide-cancha.html
Fuente: Agencia Tábano

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