Día del abogado. Por el Dr. Jorge Lobo Aragón
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El origen histórico del término “abogado” tiene sus raíces en la voz latina “Advocatus” y en el verbo “advocare” que significa llamar, siendo el abogado aquel que está llamado a representar a otro, de asumir su defensa y proteger sus intereses.
Cuando un abogado asume la representación profesional de un cliente tiene el deber de realizar su labor con diligencia y responsabilidad, empleando para ello su conocimiento y habilidad en beneficio de su representado, sin que esto llegue a significar ni justifique de modo alguno el uso de cualquier medio para que su causa resulte ser la vencedora. El desempeño del abogado debe enmarcarse dentro de la ley, esencialmente en su espíritu y los propósitos que la originaron. Es indispensable que el abogado tenga plena conciencia de la importancia de su labor, como guardianes de la equidad y la justicia. Sobre el abogado recae el peso de propiciar y mantener un sistema de justicia eficaz y confiable, “ser instrumentos de hacer justicia”.
Si bien de igual modo es verdad de Perogrullo que el abogado ante la opinión pública tiene extendida una concepción encontrada, enfrentada, y tal vez discorde. A su vez suscita intriga, extrañeza o admiración, la preexistencia indiscutible e innegable de una mayor cantidad de facultades de derecho y por inferido un significativo acrecentamiento de discípulos. Este doblamiento en la perspectiva o punto de vista, por expresarlo de alguna manera, nos conlleva a recapacitar, discurrir y profundizar que no estamos del todo errantes ni apartados y que merecemos recuperar los valores y calidades de la abogacía. Probablemente a pie enjuto a los deanes en la profesión y los directivos de los colegios profesionales les incumbiría ser más estrictos y concluyentes en las determinaciones. De ningún modo debemos olvidar el papel y actuación de las universidades.
El estudiante no es un importe o tasación económica sino una esperanza y promisión de producción jurídica, sustentando y manteniendo las máximas y fundamentos básicos de la Ética y la moral. Pensamiento y ponderación apuntada y orientada a los jurisconsultos que cumplen función jurisdiccional. Su doble misión de abogados y magistrados es aún más puntillosa y inefable que las demás. No nos despreocupemos dejar entre renglones nuestros modales, fundamentos y raíces, orígenes de nuestros PRINCIPIOS ALBERDI-ANOS que perpetuara, preservará y dará vuelta de seguro la impresión y recepción a nuestra ministerio y vocación, INDAGUEMOS EN LA EXCELSITUD “El que no cree en la libertad como fuente de riqueza, ni merece ser libre, ni sabe ser rico. La Constitución que se han dado los pueblos argentinos es un criadero de oro y plata. Cada libertad es una boca mina, cada garantía es un venero. Estas son figuras de retórica para el vulgo, pero es geometría práctica para hombres…La Constitución es un título de propiedad que os llama al goce de una opulencia de mañana. El que no sabe ser pobre a su tiempo, no sabe ser libre, porque no sabe ser rico.
En América Latina es muy conocido el famoso “DECÁLOGO DEL ABOGADO”, redactado por el eminente jurista uruguayo EDUARDO COUTURE, quien fue incorporado al “Colegio de Abogados de Lima”, como Miembro de Honor en 1951.
ESTUDIA El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado; PIENSA, El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando; TRABAJA La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de las causas justas. PROCURA LA JUSTICIA Tu deber es luchar por el derecho; pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia. SE LEAL con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú dices; y que, en cuanto al derecho, alguna que otra vez debe confiar en el que tú le invocas. TOLERA la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya. TEN PACIENCIA en el derecho, el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración. TEN FE en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destino normal del derecho; en la paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia. Y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia ni paz OLVIDA La abogacía no es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota. AMA TU PROFESION Trata de considerar la abogacía de tal manera, que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti, proponerle que se haga abogado.
GEORGE GURDJIEFF, filósofo oriental, decía que los comunicadores debían ser como en Babilonia, reconocidos por sus méritos y su vida honrada, e incluso estar obligados a prestar juramento para ejercer este oficio, Sería deseable que todas esas características y esa práctica ocurrieran ahora. Hay mucha banalidad, mucha improvisación impuesta por la maquinaria industrial que es la hechura de la información y la reflexión.
FELIZ DÍA DEL ABOGADO.
DR. JORGE B. LOBO ARAGON

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