Hace poco menos de 5 años yo escribía esta nota asustada ante el afán de sectores del poder de contar la historia parcializada. Tenía entonces un sueño, y era la pacificación del país, para lo cual sostenía, era imprescindible la reconciliación de todos los argentinos.
Tantos años después, sigo pensando de la misma manera. He asistido en estos años a diferentes juicios por “delitos de lesa humanidad”, he escuchado testimonios de uno y otro lado, me he estremecido más de una vez y he sentido, les aseguro, un profundo respeto por los familiares de TODOS los involucrados, de uno y otro lado.
Pero también he sentido dolor, dolor por esos familiares que quedaron con sus familias destruidas por la guerra de los años 70 y dolor por quienes hoy están presos y acusados de delitos de lesa humanidad, cuando ellos sienten que han cumplido con su deber (que fue ordenado por decreto presidencial) y que están siendo otra vez juzgados por la misma causa, cuando además muchos de ellos llevan años privados de su libertad, sin haber sido condenados jamás y para colmo varios tienen más de 80 años y están en cárceles comunes lo que violaría las mismas normas penales.
NO AVALO NINGÚN HECHO DE VIOLENCIA, lo aclaro para aquellos que EQUIVOCADAMENTE creen que estoy a favor de la tortura, de los asesinatos, de los vejámenes, NO, NO LOS ACEPTO BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA, QUE QUEDE BIEN CLARO, pero hoy, ya 36 años después, sigo teniendo el mismo sueño de la Argentina reconciliada y en paz y me aterra, cuando faltan sólo cuatro días para las elecciones, que esta caza “con z” no haya cesado, que en cambio haya recrudecido, que hoy vayan por más.
A cuatro días de las elecciones pido que cada uno recapacite, que vote a conciencia, que piense si quiere seguir mirando atrás y sembrando divisiones ó si no piensa que la Patria nos pide un gesto de grandeza, seamos de izquierda o de derecha, invitándonos a unirnos todos y caminar en una misma dirección: la del perdón, la del progreso, la de la educación, la de la familia, la de los valores, la de la verdadera justicia, la de la paz.
Me duele mi país. Me duele la “inJusticia”. Me duele la falta de tolerancia. Me duele la falta de capacidad de perdonar. Me duele que sigamos mirando para atrás. Me duele que nuestros hijos les cuenten una versión parcializada. Me duele que no seamos capaces de dejar a nuestros nietos una Argentina grande, que habiendo sufrido horrores en ambas partes, no pueda aprender de los errores para no cometerlos nunca más.
Por eso agradezco a Malú Kikuchi, periodista valiente, gran amiga, que me ha hecho llegar esta nota que yo había publicado y que luego perdí de mis archivos. Me permite publicarla otra vez, contarles humildemente como hemos vivido en Tucumán aquella época triste y dolorosa de la “guerra contra la subversión”….la he leído otra vez, sí, es así, como la recuerdo yo…
Ojalá todos aprendamos de los errores, seamos capaces de levantarnos de las caídas y podamos emerger desde el dolor para crecer como personas y fortalecernos como país.
En Tucumán sucedía esto, no me lo contaron, lo recuerdo yo….y NO QUIERO NUNCA MÁS UNA ARGENTINA VIOLENTA NI UN PAIS QUE NO RESPETE LOS DERECHOS HUMANOS DE TODOS SUS CIUDADANOS. Por eso, una vez más, acá va la crónica de lo que alguna vez sucedió y el pedido o la súplica para que el Señor nos ilumine y nos ayude el domingo próximo a encontrar el camino de la paz y dejar a nuestros hijos y nietos un país que sea granero del mundo y orgullo de todos, como aquel al que llegaron nuestros abuelos y con tanto esfuerzo le dieron lo mejor de sí.
A continuación “periodismo de Verdad” reproduce la nota publicada el 9/2/2007|7:4hs
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